Libro: Cuerpo vivo que va cantando y otros poemas

Cuerpo vivo que va cantando y otros poemas


Fernando Chelle





·         Editorial: PALABRA ESCRITA; 1 edición (11 de marzo de 2021)
·         ISBN-13: 979-8720612207 

Cuerpo vivo que va cantando y otros poemas (Colombia 2021) 


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Una de las importantes características de la poética del uruguayo Fernando Chelle es la intensa cercanía que el lector siente, apenas incursiona en sus versos, acerca de los postulados y la forma misma en la que el poeta se expresa. Esta abolición del límite entre autor y lector no es un logro mediano, sino mucho más que llamativo. A través de sus poemas, Chelle nos acerca no solamente a su universo propio, sino que colabora a que tengamos una visión mucho más nítida del nuestro. Un lenguaje llano, por momentos casi coloquial –donde sin embargo no falta la apelación a la referencia culta– anima estos logros que nos permiten edificar, desde nuestro papel de lectores de sus poemas, el paisaje de nuestra propia memoria sensible, merced a la evocación de estados y percepciones que compartimos con el poeta. Poesía visual y fuertemente corpórea, la de Chelle se apoya en sensaciones conocidas por el lector y que vuelven a su conciencia gracias a la habilidad del autor para devolverles su vigencia inmediata.

Luis Benítez

(Poeta, narrador y ensayista argentino)

 

En su poesía se advierte la voz de un hombre que toma la palabra como herramienta para expresar no solo sus vivencias personales sino su admiración por el mundo en que vive. Sobre estos poemarios se puede decir que la palabra está ahí, clara y expresiva, desnuda, refulgente y divina, con fuerza vital, ataviada de escarcha y sombras, vestida de seda, fresca como el viento, bañando con su fuerza el paisaje, cubriendo con su manto invisible las noches y los días. Fernando Chelle es un poeta que sabe vivir con alegría su oficio, que deja el alma en lo que escribe. No es de esos poetas que solo cantan a la soledad y a la angustia, sobre la muerte o la desesperanza. Su poesía es alegre, vital, poblada a veces de saudades.

José Miguel Alzate

(Escritor y periodista colombiano)




Selección de algunos poemas tomados al azar del libro 

Cuerpo vivo que va cantando y otros poemas


Variaciones del instante

 

Aunque no sepa de este llamado de palabras,

de esta resurrección apócrifa de roídas imágenes

con la que reconstruyo la vida que más quiero

¡Qué fácil has venido

a mi voz, y en qué instante!

Me recuerdas, verso mío,

que todo es lo mismo y no,

que estas madreselvas del jardín,

en flor, como en el tango, y

tupidas, como en las rimas,

son, en cambio, las de la vida.

Son otras y las mismas,

porque es igual y otra la pared

y yo también soy otro siendo el mismo.

Están bajo ese eterno cielo

con su luna, su estrella y su misterio.

¡Qué fácil has venido a recordarme, verso mío!

que todo es lo mismo y no…

 

 

Tul

 

Más allá del hierro forjado del zaguán

y del tul de la puerta cancel

tras el viejo escritorio de roble

con su Quijote, su Sancho y sus cuadernos

el aroma atemporal de los jazmines

en un patio de conejos y de pájaros

con enanos roídos por el tiempo.

Allí, ahora lo sé,

en esas tierras de la memoria

germinaba sin saberlo la poesía.

 

 

Cuerpo vivo que va cantando II

 

Este canto apócrifo y antiguo

es la existencia de un niño en soledad

la voz de un patio soleado lleno de plantas y árboles frutales

donde palpita gozoso el universo

y hace danzar las flores con su brisa lejana.

Hay tanto silencio en el suspenso,

en este asombro aristotélico ante las cosas,

que el amor se reduce al cobijo de los árboles

y al diamante que deja al pasar un caracol.

Yo soy el niño que está vivo y se canta

con esta lengua amada de mis antepasados

que no fueron raíz de este sueño de versos,

pero sí el justo barro donde sopla la vida.

Poeta de un Río Negro, donde pintados pájaros

nacidos para volar hasta la muerte

se detienen, a veces, en muelles de palabras

y en las flores del tiempo de un patio interminable.

La soledad buscada, necesaria, del niño a plena luz

la del lenguaje cósmico donde lee el poeta

vive conmigo, incluso, en medio de la noche

y lleva por el mundo sus perfumes de siesta

cuando ya nadie duerme y tiemblan las estrellas.

Soy un poeta con los sueños intactos

y con la certeza, de que su canto apócrifo y antiguo

es la existencia de un niño en soledad.

 

 

Campo

 

En el naufragio verde y primitivo de la pradera

silvestre galopa la poesía 

el árbol canta su copla de enramada

y hay en el aire un perfume

de pájaros que trovan las mañanas.

En el silencio verde y remoto de los campos,

brillantes como un río, relinchan las ancas de los caballos

y todo es hondo, solo y profundo

como la boca antigua de una guitarra.

 

 

Las entrañas y el tiempo

 

Bajo el lomo de brillante pez nocturno

más allá del pecho líquido y sin ramas

tiembla el espejo del tiempo.

Sumergido en un devenir de ondulante luz

renace como dama de la noche ante mis ojos

y allí permanece, en su intermitente presencia

de panóptico eterno.

Cada noche, el brillante pez nocturno

serpentea el tiempo y se disipa

con un embrión de  luz en las entrañas.

 

 

En estos días

 

En el antiguo andamio de la lengua

en el aire, sonando sola, se soporta la palabra

lo demás es el encierro

del hombre el necesario yugo

que la somete

el imperioso triunfo a la memoria

donde descansa la literatura.

Más allá del papel y la anquilosada tradición

de las pantallas y las conservadoras resistencias

lo inaprensible de esta vida canta.

Así que, nada de perros del hortelano

ni de volver con la frente marchita,

porque, cual la generación de los hombres

así la de las hojas,

en estos días

digitales.  




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