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martes, 9 de diciembre de 2025

PALABRA ESCRITA RADIO Rima LIII, de Gustavo Adolfo Bécquer. El futuro cierto.

En esta lectura comentada de la Rima LIII de Gustavo Adolfo Bécquer se analiza el célebre poema desde una perspectiva literaria que combina el estudio formal con la interpretación temática. Se trata de una composición emblemática del desencanto amoroso, donde el yo lírico, movido por la frustración y el despecho, se dirige a un tú silencioso para afirmar la irrepetibilidad de una experiencia amorosa pasada. Frente al retorno de lo cíclico en la naturaleza, se opone la pérdida definitiva de lo particular: las golondrinas, las madreselvas, y las palabras de amor podrán volver... pero no serán las mismas. El análisis aborda la métrica, el ritmo, las figuras literarias y la estructura interna del poema, destacando la construcción antitética entre lo general que retorna y lo irrepetible que se ha perdido. La última estrofa, centrada en la intensidad del amor del yo, otorga sentido al poema entero: no se trata de nostalgia, sino de una afirmación rotunda de la imposibilidad del amor verdadero tal como fue vivido.



Fernando Chelle



jueves, 4 de diciembre de 2025

PALABRA ESCRITA RADIO Rima XV de Gustavo Adolfo Bécquer

📘 En esta lectura comentada de la Rima XV de Gustavo Adolfo Bécquer, se analiza una de las composiciones más representativas de la poesía romántica hispánica. El poema se interpreta como la expresión de una búsqueda constante por alcanzar lo inasible, ya sea un amor idealizado o el hecho poético mismo. La tensión entre lo etéreo e inmaterial del "tú" y la agitación interna del "yo" configura un paralelismo antitético que estructura el poema y da cuenta del drama romántico becqueriano.

Se aborda el ritmo, la métrica y la musicalidad, así como el valor simbólico de las imágenes empleadas, en un estudio que profundiza tanto en la forma como en el contenido. El poema es leído como metáfora del ideal inalcanzable, tema central en buena parte de la obra del autor, y se ubica dentro del conjunto de las rimas amorosas que componen el segundo bloque temático de su libro.

Esta intervención continúa una serie de análisis dedicados a las Rimas de Bécquer. También se puede ver:

🔹 Lectura comentada de la Rima I    • Rima I de Gustavo Adolfo Bécquer. Un himno... 

🔹 Lectura comentada de la Rima VII    • PALABRA ESCRITA RADIO Rima VII  de Gustavo... 

📚 Para un contexto general del proyecto:

🔹 Estudio general sobre las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer    • PALABRA ESCRITA RADIO Gustavo Adolfo Bécquer

Sugerencias sobre otras rimas o textos para futuros análisis pueden dejarse en los comentarios.  



Fernando Chelle 


miércoles, 11 de junio de 2025

Rima I de Gustavo Adolfo Bécquer. Un himno gigante que lucha por existir

Rima I de Gustavo Adolfo Bécquer. Un himno gigante que lucha por existir. De lo cierto a lo posible, de lo singular a lo plural, de lo propio a lo genérico. La poesía, el lenguaje y el amor como salida, son algunos de los aspectos presentes en esta rima capital del poeta sevillano.



Fernando Chelle


PALABRA ESCRITA RADIO Gustavo Adolfo Bécquer I

Gustavo Adolfo Bécquer, el poeta de la penumbra. Entre una exaltación sentimental propia del Romanticismo y elementos precursores del Simbolismo. Gustavo Adolfo Bécquer, el escritor que ha sido visto por algunos como el prototipo del poeta romántico, presenta en su poesía elementos característicos de diferentes movimientos literarios. En este artículo, una especie de prólogo al estudio que vendrá de algunas de sus Rimas se repara en las principales características de su trabajo lírico.



Fernando Chelle


domingo, 11 de agosto de 2024

PALABRA ESCRITA RADIO Gustavo Adolfo Bécquer V

Lo natural que se repite, lo que no hace mudanza en su costumbre. Un pasado de moderada dicha, un presente de frustración y un futuro cierto. La poesía siempre volverá, como las oscuras golondrinas.



Fernando Chelle



Estudio de la Rima LIII, de Gustavo Adolfo Bécquer

 Lo natural que se repite, lo que no hace mudanza en su costumbre. Un pasado de moderada dicha, un presente de frustración y un futuro cierto. La poesía siempre volverá, como las oscuras golondrinas.



Fernando Chelle


lunes, 5 de agosto de 2024

PALABRA ESCRITA RADIO Gustavo Adolfo Bécquer IV

La ardiente búsqueda del ideal. Una incesante y romántica lucha por obtener lo inalcanzable.



Fernando Chelle


Rima XV, de Gustavo Adolfo Bécquer

El presente análisis literario es una continuación del trabajo comenzado hace unos meses, sobre las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer. Luego de un estudio general, introductorio, de las características de la lírica becqueriana, me detuve en la Rima I, luego en la VII y hoy es el turno de la XV.



Fernando Chelle


PALABRA ESCRITA RADIO Gustavo Adolfo Bécquer III

El milagro de la poesía. El genio poético. Del olvido, al despertar del sueño; del polvo, a la resurrección.



Fernando Chelle

Rima VII, de Gustavo Adolfo Bécquer

El milagro de la poesía. El genio poético. Del olvido, al despertar del sueño; del polvo, a la resurrección. Después del estudio introductorio al libro de las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer, y del análisis literario de la Rima I, continúo mi recorrido analítico, con la número VII.



Fernando Chelle


viernes, 26 de julio de 2024

PALABRA ESCRITA RADIO Gustavo Adolfo Bécquer II

Un himno gigante que lucha por existir. De lo cierto a lo posible, de lo singular a lo plural, de lo propio a lo genérico. La poesía, el lenguaje y el amor como salida, son algunos de los aspectos presentes en esta rima capital del poeta sevillano.



Fernando Chelle



Rima I, de Gustavo Adolfo Bécquer

Un himno gigante que lucha por existir. De lo cierto a lo posible, de lo singular a lo plural, de lo propio a lo genérico. La poesía, el lenguaje y el amor como salida, son algunos de los aspectos presentes en esta rima capital del poeta sevillano.



Fernando Chelle



PALABRA ESCRITA RADIO Gustavo Adolfo Bécquer I

Gustavo Adolfo Bécquer, el poeta de la penumbra. Entre una exaltación sentimental propia del Romanticismo y elementos precursores del Simbolismo. Gustavo Adolfo Bécquer, el escritor que ha sido visto por algunos como el prototipo del poeta romántico, presenta en su poesía elementos característicos de diferentes movimientos literarios. En este artículo, una especie de prólogo al estudio que vendrá de algunas de sus Rimas se repara en las principales características de su trabajo lírico.



Fernando Chelle


Gustavo Adolfo Bécquer, el poeta de la penumbra

Entre una exaltación sentimental propia del Romanticismo y elementos precursores del Simbolismo.

Gustavo Adolfo Bécquer, el escritor que ha sido visto por algunos como el prototipo del poeta romántico, presenta en su poesía elementos característicos de diferentes movimientos literarios. En este artículo, una especie de prólogo al estudio que vendrá de algunas de sus Rimas se repara en las principales características de su trabajo lírico.



Fernando Chelle


sábado, 17 de febrero de 2018

PALABRA ESCRITA 37

A continuación, les dejo el enlace al programa número 37 de “Diáspora” (jueves 8 de febrero de 2018). Tema central, análisis literario de la "Rima LIII", de Gustavo Adolfo Bécquer. 


Fernando Chelle



jueves, 15 de febrero de 2018

Colección LETRAS CLÁSICAS, N° 4 "Rimas" de Gustavo Adolfo Bécquer

IV

Gustavo Adolfo Bécquer

Rimas




  • Editorial: CreateSpace Plataforma Independent Publishing; 1 edición (11 de febrero de 2018)
  • ISBN-10: 1985344629
  • ISBN-13: 978-1985344624


             Rimas (Colombia 2018) 
            
Edición en papel (US$):: adquirir AQUÍ
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Edición en papel (EUR):: adquirir AQUÍ
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Fernando Chelle

miércoles, 7 de febrero de 2018

Estudio de la Rima LIII, de Gustavo Adolfo Bécquer




Lo natural que se repite, lo que no hace mudanza en su costumbre. Un pasado de moderada dicha, un presente de frustración y un futuro cierto. La poesía siempre volverá, como las oscuras golondrinas.

Por Fernando Chelle 

Este es el artículo con el que cerraré el estudio comenzado hace unos meses, sobre las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer. He dejado para el final, la que sin duda es la poesía más conocida del autor sevillano, la Rima LIII.


LIII

Volverán las oscuras golondrinas
en tu balcón sus nidos a colgar,
y otra vez con el ala a sus cristales
jugando llamarán.

tu hermosura y mi dicha a contemplar,
aquellas que aprendieron nuestros nombres...

de tu jardín las tapias a escalar,
y otra vez a la tarde aún más hermosas

cuyas gotas mirábamos temblar
y caer como lágrimas del día...
¡esas... no volverán!

las palabras ardientes a sonar;
tu corazón de su profundo sueño
tal vez despertará.

como se adora a Dios ante su altar,
como yo te he querido...; desengáñate,
¡así... no te querrán!


Al comienzo del artículo anterior, cuando establecí la estructura interna del libro de las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer, dije que el tema del amor, que aparece luminoso en la segunda parte del libro, comienza a oscurecerse en la tercera parte, en las rimas que van de la XXX a la LIV y que este cambio, establecía los cimientos para que el poeta se centrara definitivamente al final del libro en el tema de la soledad y de la angustia. La rima LIII, la que nos ocupa en el presente estudio, es precisamente una clara muestra del tema amoroso, pero visto, no desde la plenitud, sino desde el desencanto, desde la frustración, desde el despecho del yo lírico.
La rima está compuesta por seis estrofas de cuatro versos, los tres primeros endecasílabos y el verso final, heptasílabo. La polimetría y particularmente esta estructura de estrofa de pie quebrado, que combina tres versos de arte mayor (endecasílabos) con uno de arte menor (heptasílabo) es muy habitual dentro de las Rimas. Como señalé en el primer artículo que escribí sobre este autor, este tipo de estructura le permite hacer una serie de juegos rítmicos, que le posibilita destacar lo que quiere en los versos cortos. Otro aspecto señalado que aquí se encuentra, es la preferencia de Bécquer por la rima asonante, porque además de ser más tenue, es menos previsible. En estas estrofas vemos que riman en asonante los versos pares y quedan libres los impares. El ritmo del poema es yámbico, ya que el acento estrófico recae en sílaba par.
Internamente, podríamos dividir este poema en tres momentos claramente diferenciados. Esta división corresponde con tres pares de estrofas, a saber, las dos primeras, que giran alrededor de las golondrinas, las dos centrales, que lo hacen en torno a las madreselvas, y las dos finales, que reparan en lo humano. Mientras las estrofas impares hablan del regreso de lo genérico, las pares se encargan de decir que lo que no regresará es lo particular. Los elementos de la naturaleza, “por no hacer mudanza en su costumbre” parafraseando el soneto XXIII del gran Garcilaso de la Vega, siempre vuelven, pero lo que estuvo vinculado a la pareja, al amor de ellos, eso no regresa. La última estrofa es la que da sentido a todo lo que se dijo a lo largo del poema, porque es donde queda claro el despecho que siente el yo lírico frente a ese tú silencioso al que se dirigió en el texto. En las dos últimas estrofas, donde todo está al servicio de la exaltación de un amor irrepetible, aunque no aparezca la palabra “volverán”, también está presente el futuro. En esta rima LIII, volvemos a encontrar un tema bastante recurrente en Bécquer que es la confrontación entre el “yo” y un “tú”. El tú de este poema, indiferente, silencioso, insensible, fue quien prescindió del yo, por eso el despecho de la voz lírica, el despecho de un herido que sangra todavía.
Comienza la primera estrofa, y por ende el poema, con un hipérbaton. El poeta eligió abrir el verso con el verbo, con un futuro del indicativo “volverán”. Esta forma verbal no deja lugar a ningún tipo de dudas, y justamente lo que le interesa al poeta, más que las golondrinas, es el hecho de que estas van a volver, por eso el uso del hipérbaton. Eligió las golondrinas, no sólo porque estas aves están asociadas a la primavera y al amor, sino porque, como sucede con diversos fenómenos de la naturaleza, ellas regresan, tienen un comportamiento cíclico. El uso del adjetivo “oscuras”, que es un pleonasmo, porque no existen golondrinas que no sean oscuras, sirve para subrayar lo genérico, para explicitar un rasgo de las golondrinas.
Hay una especificación, una puntualización, que refiere el lugar hacia donde van a volver estas aves, lo harán al balcón de ella, del tú. Ella aquí es el elemento particular. Lo general, lo que es cíclico, lo que retorna naturalmente, como las golondrinas, las madreselvas y el amor, lo hará hacia ella. La vida con todas sus manifestaciones va a volver para ella, nos dice el yo lírico, que a su vez se excluye, guarda silencio con respecto a sí mismo. El poeta elige el balcón como el lugar de regreso, porque este es un espacio con una fuerte tradición literaria. Es muy significativa la conducta que el poeta dice que tendrán las golondrinas, el gerundio “jugando” tiene una connotación positiva, de alegría. El retorno de las golondrinas, que es el retorno de la vida misma, llegará a ella con alegría y la llamará a su ventana, esto es algo de lo que el poeta parece tener certeza absoluta.
La segunda estrofa comienza con la conjunción adversativa “pero”, que establece una clara diferencia entre las golondrinas de la primera estrofa y las que va a referir. Porque las anteriores eran unas golondrinas cualesquiera, pero estas están individualizadas, son “aquellas”. Este pronombre demostrativo, junto al pretérito “refrenaban”, nos retrotrae a un pasado de felicidad. Lo que las aves se detienen a contemplar es “tu hermosura y mi dicha". Son muy significativos los sustantivos que aluden a la contemplación de las golondrinas, porque nos dan a conocer aspectos importantes. De ella podemos saber que es bella, pero nada sabemos de sus sentimientos, no se dice que sintiera, en cambio de él sí podemos saber que estaba feliz. Podríamos decir que hay cierto uso de la personificación en las golondrinas, porque el poeta sugiere una familiaridad entre las aves y la pareja. Las golondrinas identificaron de tal modo a estas personas que hasta se aprendieron los nombres. Bien, esas golondrinas puntuales, las que de alguna manera estaban relacionadas a esos momentos de dicha, al menos para él, esas, no volverán. Nada de lo que estuvo relacionado con ese amor va a volver, esto es algo que se continuará viendo en los versos siguientes. Pero antes de seguir adelante con el análisis, algo más de la segunda estrofa. El poeta dejó la negación concreta para el final, para el heptasílabo, para el verso de pie quebrado con que se cierra la estrofa. Lo que quiere destacar es justamente lo que se dice en ese verso corto de cierre. Es un verso exclamativo, en el que percibo, por parte del poeta, una cierta postura de superioridad. Es como si él le hablara a ese tú, desde la altura de su sabiduría. La pausa, representada aquí en los puntos suspensivos, creo que muestra eso, por más que en el fondo, lo que lo mueva a este yo lírico sea la frustración.
Uno tiene la impresión de que en las dos primeras estrofas ya está todo dicho, pero en poesía la repetición es esencial. No en vano la palabra verso viene de la palabra latina “versus” que quiere decir “surco que da la vuelta”. Si bien, como dije más arriba cuando me referí a la estructura interna de la rima, la última estrofa es la que le da sentido a todo el texto, porque es donde queda patente el despecho del yo lírico, el poeta utilizó dos estrofas más, las de las madreselvas, para darle más fuerza al cierre de la rima, a los versos que harán referencia a lo humano. Así como las dos primeras estrofas se centraron en el reino animal, las dos centrales lo hacen en el reino vegetal, pero el caso de las madreselvas es el mismo que el de las golondrinas. Las madreselvas son calificadas de “tupidas”, lo que ya no es un pleonasmo, como en el caso de las oscuras golondrinas. La palabra tupida sugiere abundancia, belleza, vida. Las madreselvas que regresarán serán hermosas. Y como sucedió en la estrofa primera con el mundo animal, aquí se dice que el mundo vegetal, también regresará hacia ella, no hacia él. Incluso el hecho de que las madreselvas escalen nos da la sensación de que se dirigen hacia ella. El jardín, como el balcón, también es un espacio con una fuerte tradición literaria. El mundo de la naturaleza incluso regresará mejorado, porque esas madreselvas tupidas, se presentarán “aún más hermosas”. Se presentarán incluso como una ofrenda, en eso parece hacer énfasis el verso de pie quebrado, “sus flores se abrirán”.
La cuarta estrofa es de una gran belleza. Refiere un momento mágico, único e irrepetible vivido por la pareja. Esa mínima caída de las gotas, comparada con “lágrimas del día” le da un toque melancólico. Pareciera como si la caída de las gotas estuviera reflejada incluso en el encabalgamiento de los versos, tiemblan en el segundo verso, e inmediatamente caen en el tercero. Pero, lamentablemente, el verso se cierra con la sentencia del pie quebrado, que indica que, todo ese encantamiento y fascinación, no volverá.
Así llegamos a las dos estrofas finales, las más importantes del texto, las que se centran, ya no en el mundo animal o vegetal, sino en lo humano. Son versos que hablan de la ruptura de la pareja, la estrofa quinta está centrada en ella, en ese tú indiferente, silencioso, insensible y la última estrofa se refiere específicamente a la actitud del yo. En lo que respecta a la actitud de ella, parece no haber certezas, no haber seguridad. Sí es seguro que le hablarán nuevamente de amor, de lo que no está seguro este yo lírico, es del despertar de los sentimientos de ella. Aquí hay un matiz, una diferencia con las estrofas anteriores, que se cerraban con un contundente “no volverán”. Ella “tal vez” despierte, porque su corazón, nos dice este enamorado despechado, está sumido en un “profundo sueño”.
La estrofa final, la que se centra en él, comienza mostrando la forma excepcional como la amó. El polisíndeton refuerza la enumeración: “mudo y absorto y de rodillas”. Él siempre estuvo anulado en esa relación, todo se centró en ella, de ahí el adjetivo “mudo”. Pareciera como si para él todo lo ajeno a la relación con ella hubiera dejado de existir, por eso es por lo que utiliza el adjetivo “absorto”, él siempre estuvo extremadamente concentrado en ella. Luego agrega “de rodillas”, mostrando una actitud de veneración, casi humillante, que refuerza comparando con la actitud que se tiene cuando se adora a la divinidad. En los dos últimos versos hay un cambio de actitud en el yo lírico, quien vuelve a ser coherente con el final de todas las estrofas pares y retoma esa actitud de superioridad, enfatizada en este caso por el plural “así no te querrán”. Pero bueno, más que una falsa actitud de superioridad que pueda mostrar el yo, los motores de esta rima exquisita han sido el desencanto, la frustración y el despecho. 

Artículo publicado en la revista digital Vadenuevo www.vadenuevo.com.uy . Febrero de 2018.   

jueves, 25 de enero de 2018

PALABRA ESCRITA 36

A continuación, les dejo el enlace al programa número 36 de “Diáspora” (jueves 18 de enero de 2017). Tema central, análisis literario de la "Rima XV", de Gustavo Adolfo Bécquer. 


Fernando Chelle

martes, 2 de enero de 2018

RIMA XV, DE GUSTAVO ADOLFO BÉCQUER





Una incesante y romántica lucha por obtener lo inalcanzable

Por Fernando Chelle 

El presente texto es una continuación del trabajo comenzado hace unos meses, sobre las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer. Luego de un estudio general, introductorio, de las características de la lírica becqueriana, me detuve en la Rima I, luego en la VII y hoy es el turno de la XV.

XV

rizada cinta de blanca espuma,
rumor sonoro
de arpa de oro,
beso del aura, onda de luz:
eso eres tú.

voy a tocarte te desvaneces
¡como la llama, como el sonido,
como la niebla, como el gemido
del lago azul!

en el vacío cometa errante,
largo lamento
del ronco viento,
ansia perpetua de algo mejor,
¡eso soy yo!

los ojos vuelvo de noche y día;
yo, que incansable corro y demente
¡tras una sombra, tras la hija ardiente
de una visión!

Si quisiéramos hacer una estructura interna del libro de las Rimas de Gustavo Adolfo Bécquer, lo podríamos dividir en cuatro partes bien diferenciadas por las temáticas tratadas. La primera parte estaría comprendida por las rimas I a IX, que es donde el poeta sevillano se centra en el tema de la poesía misma, de la relación del poeta con el lenguaje, del hacer poético. De esta primera parte son los dos textos que he estudiado hasta el momento, la Rima I y la VII, poemas que, como hemos visto, reflexionan sobre el hecho poético. La segunda parte, que es donde se encuentra el poema con el que voy a trabajar en el presente estudio, contiene las rimas vinculadas con el tema amoroso, esta parte iría de la Rima X a la XXIX. En la tercera parte, que abarcaría las rimas que van de la XXX a la LIV, también se aborda el tema amoroso, pero aquí se encuentran las rimas que están más bien vinculadas al desencanto, a la pérdida del amor. Es como si el tema del amor apareciera luminoso en la segunda parte y comenzara a oscurecerse en la tercera, para dejar el camino allanado para que el poeta se centre en el tema de la soledad y la angustia, que es lo que vemos en el cuarto y último momento, en las rimas que van desde la LV a la LXXXIV.
Este poema presenta una estructura externa muy particular. Es una composición de cuatro estrofas, la primera presenta la misma métrica que la tercera y la segunda la misma que la cuarta. Las estrofas uno y tres son de seis versos, tres de ellos decasílabos (primero, segundo y quinto) y los otros tres pentasílabos (tercero, cuarto y sexto), los dos últimos versos de cada estrofa son agudos, esto ayuda a la musicalidad. En estas estrofas riman entre sí en consonante el primer verso con el segundo y el tercero con el cuarto y en asonante el verso quinto con el sexto. Las estrofas dos y cuatro son de cinco versos, los cuatro primeros decasílabos y el quinto pentasílabo y también agudo. Los cuatro primeros versos de estas estrofas riman en consonante, el primero con el segundo y el tercero con el cuarto, y el quinto verso, rima en asonante con el último verso de la estrofa inmediatamente anterior. El ritmo del poema es trocaico, ya que el acento estrófico recae en sílaba impar y hay un acento que se repite en la cuarta sílaba de cada verso.
Al reparar en la estructura Interna del poema, vemos que lo podemos dividir, claramente, en dos partes simétricas entre las cuales se establece un paralelismo antitético. La primera parte está constituida por las dos primeras estrofas (versos uno a once) y se centra en la caracterización de un tú femenino. Lo primero que tendemos a pensar como lectores, es que el yo lírico se está refiriendo a una mujer y, por la descripción que hace de ella, a una mujer imposible, a un amor imposible. Independientemente de que esto pueda llegar a ser así, creo que tendríamos que recordar lo que ya he referido en artículos anteriores sobre la identificación que hace el poeta de las rimas, de la mujer con la poesía. Para Bécquer la mujer es la encarnación de los sentimientos, y la poesía es sentimiento, de manera que cuando dice “poesía eres tú” en la conocidísima Rima XXI está haciendo mucho más que un cumplido, está dando su visión poética. En este sentido, ese tú femenino inaprensible al que se refiere en las dos primeras estrofas podría llegar a ser, desde mi punto de vista, tanto una mujer amada, como la poesía misma, como el hecho poético mismo. La segunda parte de la estructura interna está constituida por las dos últimas estrofas (versos doce a veintidós). Aquí el poeta caracteriza el “yo” como un buscador incansable de ese ideal inalcanzable.
La primera estrofa, que como indiqué tiene la misma estructura que la tercera, es un gran hipérbaton, que hace que todas las características que se describen en los cinco primeros versos, todas las imágenes que se acumulan converjan en el verso final, en el “eso eres tú”. Aquí se caracteriza al “tú” y en la tercera se hace lo propio con el “yo”. A su vez, toda la estrofa es una gran metáfora impura, porque están presentes los dos términos, o sea está mencionado el objeto que se metaforiza, encontramos en la estrofa una serie de metáforas que convergen en el “ese eres tú”. Las imágenes son de una enorme variedad, tanto en lo visual como en lo sonoro, pero, como es típico en Bécquer, todo es muy vago, muy etéreo, carente de materialidad. El sonido del arpa es un “rumor sonoro”, un sonido suave, apagado. Las imágenes que podrían sugerir algo de materialidad, están atenuadas. Por ejemplo, el cendal se diluye, porque no es un cendal real sino de bruma, no es un verdadero tejido, es un cendal metafórico. Lo mismo sucede con la cinta, que es de blanca espuma. Los versos quinto y sexto podrían dar la sensación de materialidad con el beso, pero es un beso del aura. Aquí se ve claramente algo que expresé en el primer artículo que publiqué sobre Bécquer, me refiero a ese estilo que hace pensar en la pintura impresionista. Aquí todo parece inmaterial, incorpóreo, etéreo, fantasmal, donde no hay contornos definidos. La combinación de versos de arte mayor y arte menor, de un modo distinto a como lo hace en las estrofas pares le da a esta estrofa, lo mismo que a la tercera, una variedad rítmica que le sirve para caracterizar a ese “tú”, que como referí puede hacer referencia a una mujer, un amor, pero también se puede referir a la poesía.
En la segunda estrofa, aparte del cambio métrico ya señalado en la referencia a la estructura externa, aparece un elemento novedoso que no estaba en la primera, el yo. Aquí se muestra esa incesante lucha con la intención de alcanzar el ideal. El intento del yo parece ser imposible, porque el verbo tocar, alude al sentido del tacto y él intenta tocar algo inmaterial. La comparación, que aparece con la reiteración del nexo “como”, tiende a resaltar la forma en cómo ella se desvanece, (llama, sonido, niebla, gemido). Estos versos de estructura paralelística, se encuentran divididos por una coma en dos hemistiquios. Hay una correspondencia entre los hemistiquios, los dos primeros se refieren a lo visual y los dos segundos a lo sonoro. El final de esta segunda estrofa remite al final de la primera, refiriendo un color que, en los románticos, y después en los simbolistas, va a ser tomado como el color ideal.
Lo primero que notamos al entrar a la segunda parte del poema, a las estrofas que se centrarán en caracterizar al “yo”, es una sonoridad muy fuerte que contrasta con lo que se decía del tú. Las imágenes de diversos elementos naturales con que se identifica al yo son más violentas. Son imágenes dinámicas, en movimiento. Esa “ansia perpetua de algo mejor”, es una buena caracterización del romántico en general, de la inconformidad romántica. Este yo es un ser incompleto que carece totalmente de destino. Es una onda sonante en un mar sin playas, no tiene límites, ni sitios donde aferrarse. Es un cometa errante, pero en el vacío, no hay nada concreto, porque lo concreto sería la realidad y eso no es para el romántico. Lo que es propio del romántico es el dolor inconsolable, expresado aquí en ese “largo lamento del ronco viento”.
En el primer verso de la última estrofa hay un elemento que parece dejar en claro que el poeta se está refiriendo a una mujer, los ojos. Y seguramente sea así, a mí simplemente me pareció importante recordar la identificación que hace este poeta, entre la poesía y la mujer amada. Si aceptamos que esta identificación existe dentro de su poética, como de hecho existe, también es posible que el tú que aquí se ha referenciado sea la poesía, el hecho poético como tal, que para Bécquer es inalcanzable e inexpresable, como pudimos ver claramente en el análisis literario de la Rima I. Ese “volver los ojos noche y día”, está relacionado con el “ansia perpetua” de la estrofa anterior. Hay un intento en esa mirada de intensa súplica, de encontrar algo mejor, de encontrar ese tú que él aspira. En el tercer verso vemos que el poeta interpuso el verbo “corro” entre los dos elementos coordinantes, “incansable” y “demente”, pareciera como si hasta sintácticamente se expresara esa demencia que sufre, porque es un verso cuyos elementos se encuentran desordenados. Se cierra el poema haciendo referencia a que ese “tú” es una visión. Ella es la “hija ardiente” de lo que lleva el romántico consigo en su interior. Lo ardiente es el anhelo del yo.

Artículo publicado en la revista digital Vadenuevo www.vadenuevo.com.uy . Enero de 2018.   

sábado, 11 de noviembre de 2017

PALABRA ESCRITA 35

A continuación, les dejo el enlace al programa número 35 de “Diáspora” (jueves 2 de noviembre de 2017). Tema central, análisis literario de la "Rima VII", de Gustavo Adolfo Bécquer. 


Fernando Chelle

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