lunes, 18 de agosto de 2014

Prólogo del libro Memoria Viva del Profesor Ciro Alfonso Pérez



Enlace al libro

La ciudad de Cúcuta es un lugar en el que podemos encontrar, si buscamos correctamente, un impresionante testimonio del surgimiento y establecimiento de la patria colombiana y sus costumbres.
Consciente de la necesidad de rescatar del olvido testimonios y manifestaciones culturales riquísimas, es que el Profesor Ciro Alfonso Pérez ha realizado este trabajo de investigación, donde se ha centrado fundamentalmente, dentro de las distintas manifestaciones culturales nortesantandereanas, en la danza.
El libro comienza con un capítulo titulado “El ser de los cucuteños” donde se repara en la idiosincrasia y las características intrínsecas de los habitantes de la ciudad de Cúcuta. El siguiente capítulo, titulado “Historia de la danza en  Norte de Santander” nos muestra los bailes tradicionales y la música típica de esta región del país.
Es de notar, que en este magistral recorrido histórico, también encontramos referencias sobre los acontecimientos más importantes del pasado cucuteño, como el terremoto de 1875, el surgimiento de las principales universidades, entre otros.
No podía quedar por fuera de esta investigación el aporte que a la cultura cucuteña hicieron las distintas olas de inmigrantes que llegaron a enriquecer con su cultura estas tierras. En el capítulo titulado “Inmigrantes, nuevas culturas” encontramos los aportes que han dejado en la idiosincrasia cucuteña y nortesantandereana la cultura alemana, italiana, libanesa, entre otras.
El Profesor Ciro Pérez, eligió estructurar su trabajo de tal manera de desarrollar en los capítulos finales, el valor de la danza y las manifestaciones dancísticas nortesantandereanas, centros de la investigación de este libro tan enriquecedor para cucuteños como foráneos.
El libro se cierra con el capítulo titulado “Hacia la construcción de una cultura popular nortesantandereana” donde se conceptualizan términos como cultura e identidad para dar paso a un breve recorrido histórico por el proceso de formación de la cultura regional. Allí encontramos referencias a los primeros conquistadores, a la fundación de Cúcuta y la época de la colonia, a los movimientos independentistas, a la época republicana, a la modernidad y por último al estado actual de la cultura.
Con el objetivo de enaltecer, fortalecer y mantener viva la identidad nortesantandereana, la Universidad Simón Bolívar, Extensión Cúcuta y su Departamento de Investigaciones, nos traen hoy, en el año 2013, este magnífico recorrido histórico por lo más rico de la cultura cucuteña y nortesantandereana.

Fernando Andrés Chelle Pujolar



jueves, 3 de abril de 2014

Estudio de: "El almohadón de plumas", de Horacio Quiroga (Un cuento de amor de locura y sobre todo, de Muerte)



Enlace al cuento

El texto elegido para el análisis literario pertenece al escritor uruguayo Horacio Quiroga (Salto, Uruguay, 31 de diciembre de 1878 – Buenos Aires, Argentina, 19 de febrero de 1937). Se trata de un cuento titulado El almohadón de plumas, perteneciente al libro Cuentos de amor de locura y de muerte, publicado en la ciudad de Buenos Aires en el año 1917.
El tema central del cuento es la muerte inexplicable de Alicia, la protagonista, víctima de un animal extraño que vive en su almohadón de plumas. Los otros dos temas que aparecen en el título del libro, el amor y la locura también están presentes en el cuento, aunque de manera secundaria.
Quiroga eligió estructurar la acción del cuento de manera similar a como lo hacía Edgar Allan Poe en muchas de sus Narraciones Extraordinarias, donde encontramos esos finales denominados de efecto, justamente por la impresión que quieren causar en el lector. Al igual que como sucede en El gato negro, por nombrar solo un cuento del norteamericano, en El Almohadón de plumas el autor se guarda para el final un as bajo la manga con que nos sorprende a todos los lectores. La estructura del cuento se inscribe dentro de lo que se podría denominar una forma clásica, a saber, comienzo, nudo y desenlace. En un primer momento, la narración se centra en la presentación de los personajes y del lugar donde transcurren los hechos, la casa. Hay un segundo momento, el más extenso, que se centra en la enfermedad de carácter inexplicable que sufre la protagonista, por último encontramos un tercer momento cuyo centro de interés es el almohadón de plumas y el extraño animal que vivía en su interior, quien terminó siendo el causante de la muerte de Alicia.
Comienza el relato con una frase contundente, cargada de un sentido oximorónico, “Su luna de miel fue un largo escalofrío”. Como lectores sabemos que se le denomina luna de miel al período de tiempo que comienza una vez finalizada la boda y que se extiende por un lapso de breve, donde generalmente los recién casados emprenden un viaje de vacaciones. Es un tiempo de intimidad que se caracteriza por ser un período de intensa felicidad. Cuando leemos las primeras palabras del texto, ya podemos vislumbrar el tono que va a acompañar al relato, no sabemos nada aún, pero si una cosa tenemos en claro es que una luna de miel no se caracteriza por ser un largo escalofrío.
La voz narrativa, omnisciente y en tercera persona, continúa dando los rasgos grafopéyicos (rasgos físicos) y etopéyicos (rasgos del carácter) de los dos personajes principales del cuento. De Alicia se nos dice que es rubia, angelical y tímida, mientras que Jordán es descrito como un hombre alto, callado y de carácter duro. La intención de Quiroga en este primer momento del relato es presentar la relación amorosa de una pareja que se ama, pero que está marcada por la incomunicación. Se nos dice que Alicia quería mucho a Jordán y que este también amaba profundamente a su esposa, pero Alicia se estremecía ante la rígida presencia de su marido, ni siquiera era capaz de mirarlo fijamente y Jordán en su mutismo era incapaz de dar a conocer sus sentimientos.
Con la descripción de la casa, el lugar físico donde va a transcurrir la acción del cuento, el escritor busca, y logra, llevar la atención del lector hacia posibles interpretaciones de lo que le sucederá a la protagonista. La casa, calificada de hostil, descrita como un palacio encantado, frío y abandonado, influye en el aspecto psicológico de la protagonista.
En la planificación del relato, Quiroga sabe de antemano de qué manera y en qué circunstancias va a morir Alicia, pero tiene que crear en el lector interpretaciones transitorias de lo que va ocurriendo durante la lectura para que cuando en realidad salga a la luz el verdadero motivo de la enfermedad y la muerte la sorpresa sea total. En este sentido, es lógico pensar que los estremecimientos de Alicia, que derivarán en una extraña enfermedad, se deben a las circunstancias que la rodean, como ser, estar casada con un hombre tan poco comunicativo y vivir en soledad en esa extraña casa, resignando sus sueños de mujer sensible.
Cuando el narrador dice que “no es raro que adelgazara”, primera referencia física de una posible enfermedad, no nos sorprende, aunque estamos muy lejos aquí de atribuir la enfermedad a su verdadera causa.
Las dolencias de la protagonista comenzaron como una simple gripe (influenza), pero lo extraño del caso era que no lograba superarla, y poco a poco su estado de salud fue desmejorando.
Es significativo el pasaje que tiene lugar en el jardín de la casa, donde Jordán acaricia la cabeza de Alicia y esta se pone a llorar. Este es el único momento del relato donde Jordán tiene una manifestación de cariño hacia su mujer, donde la distancia emocional por un momento se rompe. Es comprensible el llanto de la protagonista y la actitud de dejarse proteger, fue como si Jordán con su actitud habilitara a Alicia a manifestar todo lo que sentía y que justamente, por el carácter del marido, estaba obligada a reprimir.
El médico de Jordán, en su afán de solucionar esta situación inexplicable hasta el momento, da órdenes, que en lugar de llevar a Alicia a la recuperación la llevan a un camino vertiginoso hacia la muerte. Al no encontrar una explicación para la debilidad que estaba sufriendo la paciente lo único que aconseja es que descanse, y es precisamente el descanso, el estar acostada, el estar en contacto con el almohadón, lo que va absorbiendo gota a gota la vida de Alicia. Claro que nosotros como lectores, y a esta altura del cuento, a esto no lo sospechamos, y es más, vemos como lógicos los consejos primarios del médico, quien, con el espíritu científico que lo caracteriza, apunta a mitigar las dolencias aunque desconozca las causas de fondo que las provocan.
Todo va a encajar en el cuento cuando aparezca la verdadera causa de la extraña debilidad de Alicia, cuando aparezca el extraño animal que vivía en el almohadón. Recién a último momento vamos a atar cabos y a entender por qué Alicia empeoraba, por qué la enfermedad estaba vinculada con la sangre (tenía anemia), por qué la vida se le iba gota a gota, pero como hemos referido anteriormente, vemos cómo Quiroga ha estructurado el relato para jugar todo el tiempo con nuestra incertidumbre y guardar la sorpresa para el final con lo que logra el efecto que pensó desde un principio.
También encontramos otros dos pasajes significativos en este segundo momento de la narración que merecen que nos ocupemos de ellos con algún detenimiento. En primer lugar, la actitud de Jordán frente a su agonizante esposa, y en segundo lugar, las alucinaciones de esta última. En distintos relatos Horacio Quiroga juega con elementos simbólicos que de alguna manera refieren a la muerte, o más específicamente, a las ceremonias que la rodean. Por ejemplo, lo hace en el cuento A la deriva, donde se refiere que las paredes que rodean el río Paraná lo encajonan fúnebremente. No podemos dejar de ver en esa metáfora la muerte en vida de Paulino que poco más tarde se concretará, pero que allí va en su lecho fúnebre a la deriva. En el caso de El almohadón de plumas, es muy clara la ceremonia fúnebre que está viviendo Jordán, aunque Alicia todavía se encuentre con vida. El dormitorio donde estaba Alicia, todavía viva, permanecía en silencio y con las luces prendidas, Jordán la visitaba y en silencio caminaba por la habitación mirando la cama.
El segundo pasaje que resulta significativo, además de bien logrado, es el que se refiere a las alucinaciones de la protagonista. Este pasaje, además de mostrar cómo se va agravando la situación debido a la gran debilidad de Alicia, muestra el trasfondo psicológico en el pensamiento de la protagonista que aflora en forma de alucinación. Es importante reparar en el contenido de las alucinaciones y por sobre todo coómo es la visión de Jordán que tiene Alicia. No hay dudas de que ese antropoide que la miraba fijamente no era otro que Jordán y tenemos que preguntarnos por qué Alicia vería a su marido de esta forma. Sabemos que un antropoide es un animal con forma humana, un mono por ejemplo, pero que de todas maneras no es humano. Reparemos ahora en el carácter de Jordán, en lo callado, en lo serio, en lo poco comunicativo, y entenderemos por qué Alicia tiene esta visión alucinada de su marido, ella alucina sobre sus sentimientos, pareciera que en ese estado alterado se develara la verdadera visión que Alicia tenía de Jordán.
Este segundo momento de la estructura interna del relato, el más amplio, se cierra con la voz del narrador quien resume algunos aspectos de la enfermedad, pero que además nombra al pasar el objeto que va a ser el centro de interés del desenlace de la historia, el almohadón.
El último momento, o desenlace de la historia, comienza con la frase “Alicia murió por fin”. Se dijo anteriormente que el centro de interés de este tercer momento era el almohadón, y esto es así hasta tal punto que a Alicia ya no se la nombrará más en el relato. Aparece la sirvienta, otro personaje secundario, ya habíamos visto al médico, con la única finalidad de enfocar nuestra atención en el almohadón. Como lectores, acompañamos a la sirvienta en esa mirada extrañada sobre el almohadón y el primer plano de la atención se detendrá allí, en el objeto que escondía al causante de la tragedia. Se establece un diálogo entre Jordán y la sirvienta cuyo único centro de interés es el almohadón. Lo primero que llamó la atención de la sirvienta fueron las manchas de sangre que había en el almohadón y en segundo lugar, cuando intentó levantarlo por orden de Jordán se aterrorizó con el extraordinario peso que presentaba.
El nerviosismo se apoderó de Jordán, lo vemos cortar de un tajo la funda del almohadón, ansioso por saber qué era todo aquello, a qué se debían las manchas de sangre y aquel extraordinario peso. Luego, lo inesperado, el as bajo la manga, el terror escondido entre las plumas que, en el último momento del relato, aparece para evacuar todas nuestras dudas.
Luego de la descripción del extraño animal, el narrador nos cuenta a modo de explicación, cuál era su modus operandi, cómo succionaba la sangre de Alicia y cómo había pasado inadvertido para todos. Ahora, con la aparición de este animal inesperado, se unen todos los cabos, y comenzamos a explicarnos y a entender una a una las dolencias que aquejaban a la protagonista y que en cinco días con sus noches la llevaron a la muerte.
Es muy curioso el último párrafo del cuento, parece no formar parte de la ficción y ser una explicación cuasi científica de la vida y alimentación de los parásitos que viven en las aves y que en ocasiones habitan los almohadones de plumas. Pareciera como si Quiroga quisiera darle un toque realista a tanto desborde imaginativo, quizá lo hizo con la intención de impresionar a algunos lectores incautos para que lleguen a preguntarse si en verdad esto pudo suceder y reparen en los riesgos que pueden llegar a correr como poseedores de similares almohadones.


Fernando Chelle

domingo, 23 de febrero de 2014

Correspondencias, Charles Baudelaire

Acercamiento a un soneto trascendental en la historia de la poesía




Antes de abordar literariamente este poema trascendental para la historia de la poesía, sobre todo la del siglo XX, haré una breve referencia a su autor y al libro al que pertenece.
Charles Baudelaire (1821-1867) fue un poeta, traductor y crítico de arte francés del siglo XIX, al que se podría catalogar como el más claro precursor del movimiento simbolista. El poema Correspondencias, texto que funciona como una poética dentro de la obra baudeleriana Las flores del mal, marcó un camino, no solo para los simbolistas, sino también para  las diferentes vanguardias que transformaron, a partir de sus concepciones estéticas, la lírica que heredarían los poetas del siglo XX. Como crítico de arte, Baudelaire era muy conocido en el París de su época, su obra Salón de 1845 fue muy bien recibida por sus contemporáneos. El año 1846, también tuvo su Salón, donde se destacó y se lanzó a la fama la discutida obra del pintor moderno Delacroix. También se destacan dentro de su obra, dos publicaciones póstumas; Curiosidades estéticas y  El arte románico, donde se reúnen todos sus trabajos de crítica literaria. Pero no solo a la crítica de la  literatura y la pintura se dedicó Charles Baudelaire, sino también a la crítica musical, donde se destacan sus trabajos sobre la obra de Richard Wagner.
Entre sus influencias literarias más claras, se debe mencionar, al autor norteamericano Edgar Allan Poe, a quién tradujo al francés y en quién veía una síntesis de vanguardia. Otro autor que lo influyó fue Hoffman, aunque en lo que respecta a su obra artística narrativa, Baudelaire solo escribió una novela La Fanfarlo de 1847 y apenas algunos esbozos de obras teatrales.
Las flores del mal (1857), se titula el libro donde aparece el poema Correspondencias. En un comienzo, fue un libro muy discutido por la sociedad francesa de la época, se lo tildó de ofensivo a la moral e incluso Baudelaire llegó a ser procesado luego de la publicación. En 1861, vio la luz la segunda edición con treintaicinco poemas nuevos, cabe destacar que el libro abarca prácticamente toda su obra poética. La edición definitiva de esta obra se publicó en 1868 (edición póstuma) donde aparecen algunos poemas que habían sido censurados.
El libro se encuentra dividido de la siguiente manera: una introducción, que implica al poema Al lector y cinco partes; Esplín e ideal, Cuadros parisinos, El vino, Flores del mal y Rebelión. También encontramos en el libro, una conclusión titulada La muerte.
Sería interesante brindar un informe detallado de cada una de las partes del libro, esto resultaría sumamente enriquecedor, pero es algo que excede a las pretensiones del presente artículo. Sirva lo expuesto hasta aquí, para que el lector se haya hecho una idea del contexto que rodea a la poesía con la que voy a trabajar.

CORRESPONDENCIAS


La natura es un templo donde vivos pilares
dejan salir a veces sus confusas palabras;
por allí pasa el hombre entre bosques de símbolos
que lo observan atentos con familiar mirada.

Como muy largos ecos de lejos confundidos
en una tenebrosa y profunda unidad,
vasta como la noche, como la claridad,
perfumes y colores y sones se responden.

Hay perfumes tan frescos como carnes de niños,
dulces como el oboe, verdes como praderas,
y hay otros corrompidos, ricos y triunfantes,

que la expansión poseen de cosas infinitas,
como el almizcle, el ámbar, el benjuí y el incienso,
que cantan los transportes del alma y los sentidos.

Comenzaré el estudio de este poema por la parte formal. Correspondencias es un soneto, estructura clásica italiana practicada por los poetas del Dolce stil novo, por Dante Alighieri entre otros. Esta estructura formal, que en las letras en nuestra lengua fue introducida por los poetas Boscán y Garcilaso de la Vega, consta de dos cuartetos y dos tercetos, con versos endecasílabos y rima consonante o perfecta. Baudelaire decidió utilizar en su soneto versos alejandrinos, y es indudable la musicalidad que presenta el poema en francés, virtud que se pierde al ser traducido. Esta referencia a la parte formal del poema es importante también para ver como en Baudelaire convergen varias corrientes poéticas ya que la atención a la forma, a la perfección estructural era un principio parnasiano y que no todos los simbolistas posteriores respetaron, es más, era algo que solían transgredir. 
Este poema, es el que de alguna manera abre el libro Las flores del mal, ya que el poema del comienzo titulado Al lector, como ya dije, funciona como una introducción. Es importante el lugar que ocupa dentro del libro, porque va a funcionar como una poética de lo que se verá en las páginas que lo siguen y que tanta importancia ha captado hasta el día de hoy.
El tema del poema ya está planteado en el título, son las correspondencias que el poeta va a encontrar, a establecer, entre los distintos aspectos que hacen a la naturaleza del hombre. Existen correspondencias entre el mundo material y el mundo espiritual, la función del poeta es irlas descubriendo, captando, traduciendo.
Comencemos por los primeros versos:


La natura es un templo donde vivos pilares
dejan salir a veces sus confusas palabras

Es importante, para analizar este primer verso que dará cuerpo a todo el poema, reparar en la concepción religiosa panteísta de Charles Baudelaire. Como sabemos, los panteístas no creen en un Dios creador separado de la naturaleza humana, sino que ven al creador en todas las cosas del universo, Dios está en todo, de ahí el adjetivo en su forma neutra pan (todo) y el sustantivo teísmo (Dios). El poeta, como hijo de ese Dios que intentará interpretar en su multiplicidad de lenguajes, comienza diciendo que la naturaleza es un templo. Si reparamos en el significado primario de la palabra templo, como edificio de carácter religioso, como lugar donde se adora a Dios, como la casa de Dios, no es de extrañar que Baudelaire en su carácter de panteísta nos diga que la naturaleza es un templo, Dios está en todo y por ende la casa de Dios es la naturaleza misma. Resulta que la naturaleza está compuesta por multiplicidad de manifestaciones vitales, las que sostienen ese templo, los vivos pilares, dentro de los cuales entraríamos nosotros, los seres humanos, pero también los árboles, los ríos, en fin, todas las manifestaciones vitales que hacen a la existencia. El problema radica, en que cada pilar que compone la naturaleza tiene su propio lenguaje, de ahí que por momentos para el hombre suelen ser confusos los lenguajes distintos al suyo, pues bien, la función del poeta será ir interpretando en la diversidad esas confusas palabras. Por eso es por lo que se nos continúa diciendo:


por allí pasa el hombre entre bosques de símbolos
que lo observan atentos con familiar mirada.

El mundo entonces es ese bosque de símbolos por donde el hombre pasa y el cual tendrá que interpretar. Esta labor la realiza con suficiencia un hombre que se destaca de los demás por su exquisita sensibilidad, el poeta. La familiar mirada, radica, en que los hombres también somos pilares del templo, familiares en una creación panteísta del árbol y del río para continuar con los ejemplos ya dados.


Como muy largos ecos de lejos confundidos
en una tenebrosa y profunda unidad,
vasta como la noche, como la claridad,
perfumes y colores y sones se responden.

Este segundo cuarteto muestra con un claro hipérbaton, ya que la frase está de forma desordenada, la manera en que se da esa correspondencia. Es que detrás de todos los lenguajes diversos hay una correspondencia que lleva a un equilibrio universal, donde se manifiesta la grandeza de la creación. El eco, de por sí se caracteriza por ser un sonido difuso, pero todavía aquí el poeta nos dice que son más de un eco y que aún se confunden. Hay una intención por parte de Baudelaire, de mostrar lo difícil e intrincada que es esa conjunción de lenguajes diversos en una unidad, por eso es por lo que la tilda de tenebrosa no porque cauce miedo, sino por su oscuridad, por su dificultad. Los dos versos que cierran el cuarteto intentan mostrar, por un lado, la característica de la correspondencia universal, y por otro, los elementos del mundo sensible que la componen.
La unidad abarca toda la creación, todo está perfectamente diseñado y tiene su lugar, de ahí que sea vasta como la noche como la claridad, comparación antitética que no deja nada fuera de su alcance. La correspondencia se da, nos dice el poeta, entre perfumes, colores y sones. Ya aquí están sentadas las bases del simbolismo, o acaso no es cierto que haya perfumes frescos, colores violentos, sonidos dulces, perfumes que sugieren recuerdos tristes o alegres, en fin, un mundo de correspondencias subterráneas que este genial poeta nos enseñó a descubrir.
Los tercetos finales se ocuparán de desarrollar el tema que se ha planteado en estos dos cuartetos y son de una belleza inigualable, veamos:


Hay perfumes tan frescos como carnes de niños,
dulces como el oboe, verdes como praderas,
y hay otros corrompidos, ricos y triunfantes

Al comenzar el análisis, dije que las correspondencias se establecían no solo en el mundo sensible, sino que abarcaban también el mundo espiritual. En el caso del primer verso de este terceto, vemos como, de forma magnífica, el poeta logra establecer una correspondencia entre el mundo de los sentidos y los conceptos morales. Ya hay una mezcla con respecto a los sentidos, veamos, lo fresco está relacionado con el sentido del tacto no del olor, pero quién puede negar que haya perfumes frescos. Lo notable es el elemento comparante, carne de niños, que seguramente todos coincidiríamos en que es fresca, pero por qué, porque no está corrupta, no ha sido contaminada, por eso es fresca, pero esta frescura está vinculada al mundo de lo moral, de los valores y no de los sentidos.
También existe una metonimia, donde aparece el oboe como dulce, cuando si algo es dulce no es el propio instrumento sino el sonido que emana de él. También vemos como a un sonido, que pertenece al sentido de la audición, se lo vincula al sentido del gusto. Hay también en el terceto una comparación que es literal, verdes como praderas, aunque se le da al perfume un color, o sea se lo ubica en el terreno del sentido de la vista. Esta comparación, da paso a los otros perfumes, a los corrompidos, ricos y triunfantes, a aquellos que son fruto de la mano del hombre y que tanto me recuerdan a ese terrible personaje que nos dejó de forma tan fantástica Patrick Süskind, hablo de Jean Baptiste Grenouille, el protagonista de El perfume.


que la expansión poseen de cosas infinitas,
como el almizcle, el ámbar, el benjuí y el incienso,
que cantan los transportes del alma y los sentidos.


Este último terceto cierra la idea de las correspondencias, apuntando al infinito, a esos perfumes que cantan los transportes del alma, los transportes hacia el mundo espiritual, columna vertebral de toda esta magnífica obra.


Fernando Chelle 


Artículo publicado en el periódico El Libertador N° 19 ISSN 2011-3560 (publicación oficial de la Universidad Simón Bolívar, Extensión Cúcuta). Diciembre de 2012, página 19. Disponible aquí: http://issuu.com/usimon/docs/periodico_el_libertador_edicion_19/3?e=7079573/1160858

lunes, 17 de febrero de 2014

Nervios

Presentación y comentario del poema que forma parte del libro Poesía de los pájaros pintados (Colombia, 2013), y de la antología poética Versos en el aire II (España, 2014)








Nervios


Del aire el clavel que cae en mis manos

letal asesino del razonamiento

cual bola de mármol rompiendo cristales

cortando las uñas, hiriendo los gestos.

Metálico abrazo de mármol hirviendo

grillos en el alma, y mi pobre cuerpo

clavado en la cruz de mis propios nervios

hoy juega al mikado, con los guantes puestos.



Algunas apreciaciones sobre el poema:

La poesía intenta mostrar la imposibilidad del hombre para actuar con naturalidad en el momento que pasa a ser presa de los nervios. Todavía recuerdo claramente el momento en que la escribí. Es una poesía del año 2000, yo me encontraba cursando Práctica Docente de la asignatura Didáctica de la Literatura en el Liceo N° 4 José Zorrilla de San Martín, de la ciudad de Montevideo. Mi docente de Práctica era la Profesora Gabriela Braselli y el Profesor de Didáctica de la Literatura era el Profesor Enrique Palombo. Había llegado el día de la visita didáctica, los dos profesores se ubicaron al final del salón y yo me dispuse a trabajar en 4° grado con el análisis literario del soneto XXIII de Garcilaso de la Vega. Si bien en la devolución didáctica no hubo objeciones a como había trabajado literariamente el poema, se podría decir que desde el punto de vista didáctico fue un desastre. Comencé la clase seguro de mis conocimientos pero de un momento a otro pasé a ser presa de los nervios, esto me llevó a apurarme en las preguntas y a no dar tiempo a que los alumnos respondieran, la cosa fue que en menos de media hora, la clase duraba hora y media, yo ya tenía el soneto analizado completamente. La profesora Gabriela, que notó mi nerviosismo y vio como se me había acabado el libreto antes de la mitad de la clase, utilizó su profesionalismo, se paró del fondo del salón de clase y dijo: “Muy bien Fernando, aquí es donde continúo yo”. Los alumnos, por supuesto que no se dieron cuenta de mi tragedia, pero yo me sentí derrotado. Luego de eso, intercambie algunas ideas con el Profesor Palombo, quien se mostró muy amable y comprensivo con mi trágica situación, y salí de inmediato a escribir, el resultado fue este poema.
El poema tiene una estructura libre, que se podría, si se quisiera, dividir en dos cuartetos debido al ritmo interno que presenta y también al desarrollo temático, pero que no es necesario, opté por presentar una serie ininterrumpida de versos con métricas diferentes. Los primeros cuatro versos muestran la llegada intempestiva de los nervios y los cuatro siguientes desarrollan los efectos que estos producen.

Del aire el clavel que cae en mis manos

Comienza el poema con una expresión que, aunque no lo parezca, encierra un hipérbaton ya que con “Del aire el clavel” me estoy refiriendo específicamente a los claveles del aire, esa planta, que al igual que los nervios en las personas, se prende fuertemente de los árboles. Como hace el clavel del aire en los árboles, los nervios se transforman en una acechanza invasiva, no deseada por la persona. El poema muestra como los nervios invaden la tranquilidad del yo lírico, quien dice que el clavel del aire  “cae en mis manos” mostrando una actitud involuntaria frente al hecho. Una vez los nervios se han apoderado de la persona empiezan a afectarla totalmente, no solo psicológicamente sino también en sus manifestaciones físicas. La primera referencia de afectación apunta al raciocinio:

letal asesino del razonamiento

cual bola de mármol rompiendo cristales

La imagen de la bola de mármol rompiendo cristales quiere mostrar la distorsión que generan los nervios en la persona. Es una imagen que me parece grandiosa y que no es enteramente mía, se podría decir que tomé la idea de Isidore Ducasse el gran Conde de Lautréamont, cuando en el segundo canto de sus Cantos de Maldoror, escribía:

“… arranco la máscara de su semblante traidor y lleno de lodo, y hago caer, una a una, como bolas de marfil en una jofaina de plata, las sublimes mentiras con las que se engaña a sí mismo”.

Las bolas aquí no son de marfil sino de mármol, pero son igualmente bellas y al entrar en contacto con los cristales estos se rompen,  generando ruido y distorsión que es lo que se busca mostrar.

cortando las uñas, hiriendo los gestos.

La alteración que sufre una persona que es víctima de los nervios se ve reflejada en sus actitudes. El comerse las uñas, o cortarlas con los dientes,  es una práctica bastante habitual entre las personas que se encuentran nerviosas. Los gestos aparecen aquí como “heridos”, o sea que están dañados, alterados, la gesticulación bajo el influjo de los nervios no es la natural.
Metálico abrazo de mármol hirviendo

Los nervios apresan al individuo, le quitan la libertad, este abrazo no tiene nada de amigable y fraternal es un abrazo metálico, frío, y desconcertante como la carga oximorónica de la frase mármol hirviendo.

grillos en el alma, y mi pobre cuerpo

clavado en la cruz de mis propios nervios

hoy juega al mikado, con los guantes puestos

El presidio en que se encuentra el individuo hace que su alma se encuentre engrillada, sujetada, clavada en una cruz, imposibilitada de manejarse con libertad, con naturalidad. Se cierra el poema con una imagen que muestra la imposibilidad en su máxima expresión, como es, jugar al mikado con guantes puestos. 


Fernando Chelle



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