En nuestra época se
idolatra la originalidad como si fuera el valor supremo de la creación
literaria. Se exige novedad radical, ruptura total, innovación permanente.
Pero hay una verdad
incómoda que pocos quieren admitir: la originalidad absoluta no existe.
En este quinto episodio
de Verdades incómodas de la literatura, reflexiono sobre la relación entre
tradición y creación, sobre la ilusión de empezar desde cero y sobre la
diferencia entre novedad superficial y verdadera singularidad artística.
La literatura no nace en
el vacío. Toda obra dialoga con otras obras. Toda voz se forma en una lengua
heredada. Negar esa herencia no vuelve más original a un escritor: lo vuelve
más frágil.
Este episodio propone una
defensa de la tradición como condición de posibilidad de la innovación y una
crítica a la obsesión contemporánea por “ser absolutamente nuevo”.
No hay comentarios:
Publicar un comentario