lunes, 25 de junio de 2018

Prólogo al libro de Gloria Ariza "Raudales idos"


Las cabezas del monstruo

Hace unos meses, cuando tuve el gusto de prologar un libro de poesía de un gran amigo, me referí muy brevemente a la honrosa tarea de escribir las palabras preliminares de una obra. El hecho de que un autor deposite la confianza en tu persona, para que escribas las primeras líneas con las que los lectores se van a enfrentar, es una tarea muy honrosa. Pero debes tener en claro que la persona que te está leyendo, no ha llegado hasta el libro para leerte a ti, sino para leer la obra que sucederá a tus palabras. Tener consciencia de esto es muy importante, porque te obliga, como escritor invitado, como maestro de una ceremonia letrada, a callar inmediatamente hayas dicho lo que tienes que decir. Y eso es precisamente lo que haré en este escrito, una vez haya dicho algo sobre la obra que usted tiene en sus manos.
Raudales idos, la primera publicación de la escritora tolimense, Gloria Ariza, es un extenso recorrido por más de treinta relatos breves, donde quedan al descubierto todas las miserias de la violencia y los vejámenes de un conflicto armado que ha desangrado a Colombia por más de cincuenta años. Con un estilo claro y preciso, la escritora va exponiendo, relato a relato, los pormenores de un enfrentamiento devastador. En la gran mayoría de los textos encontramos una voz narrativa que no busca otorgar responsabilidades sobre los hechos que cuenta, sino mostrar los diferentes factores que han intervenido en el conflicto colombiano. Una confrontación que tiene muchas ramas, que es un monstruo de varias cabezas, donde encontramos, desde los clásicos movimientos guerrilleros, hasta los grupos paramilitares, la delincuencia común y, por supuesto, el ejército del estado. La escritora, Gloria Ariza, lleva adelante una narración muy cuidadosa, donde por momentos no sabemos a qué movimiento armado se está refiriendo, no hay una especificación. Esto no es un descuido, todo lo contrario, con ello, la autora parece querer decirnos que las tácticas de guerra, muchas de ellas inhumanas, son las mismas en cualquiera de los bandos.
Los reclutados, los secuestrados, los fugados y los recapturados, todos están presentes en las páginas de Raudales idos. Relatos que transcurren en las montañas, en los campamentos, en medio de las tareas cotidianas e infelices del mundo camuflado. Un mundo de tácticas de guerra, de estrategias de supervivencia, que ha obligado al desplazamiento de amplios sectores de la población y que ha sembrado en el territorio innumerables muertos, depositados muchas veces en fosas comunes. Un tema presente en varios relatos es el papel que juega la mujer en el conflicto. Narrado con claridad y a su vez con crudeza, Ariza repara en la desdichada suerte que les ha tocado vivir a miles de colombianas anónimas. Las violaciones, los trabajos forzados, la maternidad y hasta el amor clandestino, todo está referido en esta obra. Como un telón de fondo, aparece de vez en vez la sociedad civil, con sus desdichas, sus reivindicaciones, sus creencias y sus esperanzas.
Se podría decir que los relatos que componen el libro Raudales idos, son ficciones basadas en la realidad y también realidades ficcionalizadas. Digo esto último, porque en algunos textos aparecen personajes históricos, ya sean representantes del estado, de la guerrilla o de los paramilitares. Hay referencias muy claras a acontecimientos históricos que sucedieron, que se pueden comprobar, como las atrocidades cometidas por las AUC, o como la toma del Palacio de Justicia por el M 19, y hay relatos también que son puramente ficcionales. El lector se encontrará en esta obra, con todo lo que he referido y con mucho más. Con la historia de mujeres involucradas de alguna u otra manera en el conflicto, como son los casos de Ingrid Betancourt, Clara Rojas y Tanja Nijmeijer, y también con referencias a distintos grupos étnicos de la sierra nevada. Como no podía ser de otra manera, dada la temática del libro, también se hace referencia a los diálogos de paz de La Habana, llevados adelante por el gobierno colombiano y la guerrilla de las FARC.
Algo que me gustó mucho de la obra, y que de alguna manera resalta el interés literario de la autora, son los epígrafes que utiliza al comienzo de muchos de los relatos. Allí aparecen autores de la talla de Alejandro Dumas, Arthur Rimbaud, Constantino Cavafis, Frida Kahlo, Simone de Beauvoir, Ernesto Guevara, Fernando Pessoa, Pablo Neruda, Eduardo Galeano, Edgar Allan Poe, Mario Benedetti, Jorge Luis Borges, entre otros. Y estos epígrafes, vale destacarlo, no están allí al comienzo de los relatos como un mero adorno, sino que de alguna manera están emparentados temáticamente con lo que se refiere en los relatos.
Ahora sí, dicho esto, es hora de callar, para que usted, querido lector, pase a leer las páginas de un libro que, seguramente, no lo defraudará.

Fernando Chelle
San José de Cúcuta, 10 de enero de 2018

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