jueves, 25 de septiembre de 2014

Al Gran Sol

Presentación y comentario del poema que forma parte de la antología poética
Versos en el aire III (septiembre 2014)





El pasado lunes 17 de febrero, publiqué una entrada titulada Nervios, en la que presentaba y comentaba el poema que forma parte de la antología poética Versos en el aire II. En esa oportunidad hice referencia a las características del concurso, organizado por el portal literario español Diversidad Literaria, donde apareció el poema. Hoy les quiero presentar y comentar el poema que ha sido seleccionado para formar parte de la selección poética Versos en el aire III, organizada por el mismo portal literario. Se trata del poema titulado Al Gran Sol.
Las bases del concurso permitían un solo poema por participante que tuviera como máximo diez versos. El poema Al Gran Sol, que yo ya tenía escrito, aunque inédito, excedía esa cantidad de versos por lo que tuve que modificarlo. Para este escrito he decidido abordar el poema original, en su totalidad, porque más que referenciar la noticia lo que me interesa es hacer un ejercicio literario y comentar una de mis obras, que de no haber sucedido esto quizá nunca lo hubiera hecho. Algo similar sucedió con el poema Nervios, aunque ahí sí la obra que aparece en la antología y la comentada es la misma. 

La siguiente es la poesía que forma parte de la antología poética
Versos en el aire III:

Al Gran Sol

Ilumina el templo con el poncho
que hasta los ricos se verán deleitados.

Pon tus hebras de fuego extendidas
sobre la tenebrosa y profunda unidad.

Haz arder los rostros de los suicidas
para que con tu humo no se esfumen
y años de albañilería no sucumban
en un momento de derrumbamiento.

Entibia la guarida de la esperanza
que como un lagarto se dejará a-dorar
ante tu imperio de luz.

Infunde en mi tu poder,
haz que yo haga amanecer
encendiendo palabras y sonidos
colores y notas.

Algunas apreciaciones sobre el poema:

Antes de comenzar el análisis del poema me parece imprescindible referirme a las influencias literarias que tiene. El texto es una suerte de juego literario donde la intertextualidad está presente de comienzo a fin. Es así que nombraré tres obras en las cuales el poema se ha nutrido para existir, ellas son: el poema “Correspondencias” de Charles Baudelaire; el poema “El instrumento” de Washington Benavides y la Rima I de Gustavo Adolfo Bécquer.
La poesía en su totalidad es un gran pedido al Sol, quién funciona en el texto como una divinidad. La estructura del poema es muy similar a la de algunos rezos y si bien aquí no hay un ruego a una entidad superior es indudable la cercanía que tiene el texto al de ciertas oraciones religiosas.
Es importante destacar que la palabra “Sol” no aparece en todo el texto, por lo cual el título es de capital importancia ya que ahí está presente el destinatario de esos pedidos que se encuentran a lo largo del poema.
La obra tiene una totalidad de 15 versos libres, divididos de la siguiente manera: 2, 2, 4, 3, 4.


Ilumina el templo con el poncho
que hasta los ricos se verán deleitados.

Pon tus hebras de fuego extendidas
sobre la tenebrosa y profunda unidad.

Estos cuatro primeros versos, con que se abre el poema son los que muestran la influencia del poeta francés Charles Baudelaire y específicamente de su poesía Correspondencias. Recordemos el primer verso del poema de Las flores del mal:

La Nature est un temple où de vivants piliers
(La Naturaleza es un templo donde vivos pilares)

 El verso que abre correspondencias  muestra claramente la  concepción religiosa panteísta de Charles Boudelaire. Como es sabido, los panteístas no creen en un Dios creador separado de la naturaleza humana, sino que ven al creador en todas las cosas del universo, Dios está en todo, de ahí el adjetivo en su forma neutra pan (todo) y el sustantivo teísmo (Dios).
El poema dice que la naturaleza es un templo. Si reparamos en el significado primario de la palabra templo como edificio de carácter religioso, como lugar donde se adora a Dios, como la casa de Dios, no es de extrañar que Baudelaire en su carácter de panteísta nos diga que la naturaleza es un templo, Dios está en todo y por ende la casa de Dios es la naturaleza misma.
Esta idea de ver a la naturaleza como un templo es la que está presente al comienzo del poema Al gran Sol. Claro que en el primer pedido “Ilumina el templo con el poncho”, el astro rey aparece separado de la naturaleza misma, no forma parte del templo, de manera que más que una concepción panteísta de la creación lo que hay aquí es una concepción deísta, donde el Sol parece estar por encima de los demás objetos naturales. Concebir al sol de esa forma me permitía comenzar  a desarrollar una serie de pedidos que son el hilo conductor del texto, lo que no se podría haber hecho con el sol de los panteístas.  Por otro lado, el poema no pretende cuestionar o entrar en una discusión teológica con el texto baudeleriano, nada más lejos, todo aquí es literatura y no pretendo expresar ningún tipo de concepción religiosa, solo juego con la intertextualidad y con los símbolos.
Una vez explicada la utilización de la palabra “templo” dentro del texto, pasaré a referirme a otro tipo de influencias, como son los dichos populares que también están presentes en el comienzo del poema. Hay un dicho popular que reza “el sol es el poncho de los pobres” y otro que dice “el sol sale para todos”. Bien, estos dos dichos están presentes de forma intertextual en el primer verso del texto.
Las hebras de fuego, que metafóricamente aluden a los rayos solares, se extienden sobre la tenebrosa y profunda unidad, palabras que repiten textualmente el sexto verso de Correspondencias. El poeta de Las flores del mal, utilizó ese verso para mostrar lo difícil e intrincada que es la conjunción de los diversos lenguajes de la naturaleza; aquí la tenebrosa y profunda unidad estaría compuesta por todas las manifestaciones de la naturaleza que, como ya dije, estarían separadas del sol.

Haz arder los rostros de los suicidas
para que con tu humo no se esfumen
y años de albañilería no sucumban
en un momento de derrumbamiento.

Comienza el cuarteto con otro pedido “Haz arder los rostros de los suicidas”. En alguna oportunidad leí que el sol ayuda mucho a las personas que están depresivas, que incide en ciertas actividades del cerebro que tienen que ver con el humor. Esto es, porque los rayos UV aumentan la producción de un neurotransmisor, llamado serotonina, que está relacionado con la sensación de bienestar. Pues bien, en esto se fundamenta todo el cuarteto. Un suicida es alguien que se esfuma, se va. El sol sería el encargado de cargar de serotonina a ese individuo para que no se suicide no se esfume. Los dos últimos versos de este cuarteto son los que muestran la influencia del poeta uruguayo Washington Benavides. Al comienzo  del poema El instrumento, Benavidez dice:

Conocerse, claro está que necesita su tiempo
con años que albañilean y años de derrumbamiento

Cuando comenté la influencia de Baudelaire, dije que Al gran Sol no cuestiona los versos de Correspondencias sino que juega con la intertextualidad y los símbolos. Con el texto de Benavidez me sucede algo diferente, por lo cual mi poema de alguna manera pone en cuestión el comienzo de El instrumento. No puedo dejar de ver como el poeta uruguayo ubica en un mismo lapso de tiempo la construcción y la destrucción del individuo, “años que albañilean y años de derrumbamiento”, pensamiento con el cual no estoy de acuerdo. La construcción, el albañileo, para usar las palabras del poeta, implica mucho más tiempo, esfuerzo y sacrificio que la destrucción, el derrumbamiento, de manera que no podemos ponerlos en un mismo nivel. Claro que Benavidez está hablando del conocimiento propio, por lo que pueden llegar a haber otras lecturas. De todas formas me resultaron interesantes los versos para expresar lo que yo quería, mostrar como el suicidio era un momento de derrumbamiento que viene a terminar con años de albañilería. 

Entibia la guarida de la esperanza
que como un lagarto se dejará a-dorar
ante tu imperio de luz.

En el mito de Pandora, la caja, dejada por Mercurio a Epimeteo, guardaba la familia completa de los males. Recordemos como la niña Pandora, llevada por la confusión primero y la curiosidad después, decide abrir la caja donde se escapan todos los males, pero queda  la esperanza. La esperanza, parece decirnos el mito, es la que queda con nosotros, la que conservamos  frente a los males, la que poseemos guardada en nuestros corazones. 
En el poema, la esperanza parece estar refugiada en un lugar frío y oscuro, de ahí el pedido. Se utiliza una prosopopeya, donde a este estado de ánimo, que se basa en expectativas favorables, se lo compara con un lagarto, es decir se le atribuye a la esperanza características propias de un ser animado.
La elección del lagarto responde  a que a este tipo de reptiles les gusta pasar largo tiempo al sol. De ahí también la expresión “a-dorar” que juega con una doble posibilidad semántica, ya sea dorarse, tostarse, darse color al sol, como también, si unimos la “a” (que deja de funcionar como una preposición) al sustantivo “dorar”, estaríamos frente a la palabra adorar lo que implicaría una  reverencia y una honra al sol como la divinidad responsable de un  imperio de luz.

Infunde en mi tu poder,
haz que yo haga amanecer
encendiendo palabras y sonidos
colores y notas.

Vemos como en este último cuarteto, el pedido que realiza el yo lírico se refiere a él mismo. El hacer amanecer es la creación, en el caso del poeta, a través de la palabra. Expresando la dificultad y a su vez la belleza de la creación es que se cierra el poema con dos versos de clara impronta becqueriana. Lo que deseaba Becquer en su Rima I, con respecto a la expresión, es lo que el yo lírico le pide al sol. 

Fernando Chelle




sábado, 20 de septiembre de 2014

GIGANTES HORMIGAS TOSTADAS (Hormigas Culonas)

 


Atta laevigata, se denomina la especie de hormigas cortadora de hojas grandes apodadas " hormigas culonas" por sus enormes abdómenes. Estas hormigas son asadas, saladas, y comidas, tienen una textura crujiente y un gusto ligeramente ácido. Los indios Guane, fueron los primeros en cosechar este tipo de hormigas. Se cuenta que al principio, en tiempos de la conquista, los españoles rechazaron esta práctica pero luego fueron ávidos consumidores de este extraño plato.
Luego de las fuertes lluvias, propias de esta región, las hormigas grandes son cosechadas, ya que las reinas jóvenes salen a la superficie dando grandes zumbidos tratando de establecer sus hormigueros.
Estos insectos habitan gran parte de la región Guane, llamada así en referencia a los indios nativos. Se encuentran en las zonas calientes, en las tierras llamadas amarillas y en las piedras calcáreas. En estas tierras, las hormigas culonas aparecen como nubes y son el terror de los cementerios.
Una libra de hormigas se comercializa al triple del valor de una libra de café.

Familias enteras salen con contenedores a recolectar las hormigas y existen discusiones y aún luchas por la posesión de los hormigueros. Una vez recolectadas las hormigas son vendidas en tiendas y mercados y hay para quienes este plato es el pan de cada día.
Esta fuente de proteína, tiene una fuerte capacidad destructora, sus mandíbulas poderosas, de estar en un enjambre grande pueden terminar con la vida de una persona. La fuerza de estas hormigas y el terror que suelen ocasionar aparecen también dentro de la literatura colombiana.
En Cien Años de Soledad de Gabriel García Márquez, se refiere, que el último bebé llevado a la familia Buendía es comido por hormigas: " [El niño] era una bolsa seca e hinchada de piel que todas las hormigas del mundo arrastraban hacia sus agujeros a lo largo del camino de piedra en el jardín". José Eustasio Rivera, en el La Vorágine escribe como uno fácilmente puede oír el ruido hecho por la hormiga cuando va marchando a lo largo del piso de selva.
Pero para que no piensen que la ferocidad de estos insectos es solamente un producto literario veamos un edicto de Gil San al consejo municipal, fechado el 19 de abril de 1703: " Ha sido mucho tiempo que Nuestro Lord ha castigado estas tierras con la montaña o hormigas de cementerio, que han causado grandes dolores en maizales. Unánimemente declaramos a Nuestra Señora la Virgen María Auxiliadora la Patrona de esta ciudad contra la plaga.... "
En 2004, " Edible Limited " una empresa británica que se especializa en productos de alimentación exóticos, hizo la primera tentativa de comercializar la cosecha de hormigas, exportando media tonelada de hormigas culonas a Europa, EE.UU., y Australia. Llaman el producto "Giant Toasted Ants", el tiempo dirá si las hormigas culonas encontrarán bastantes "hombres hormigueros" en el mercado global.

Fernando Chelle

Artículo publicado en el periódico El Libertador N° 20 ISSN 2011-3560 (publicación oficial de la Universidad Simón Bolívar, Extensión Cúcuta). Junio de 2013, página 2. Disponible aquí: http://issuu.com/usimon/docs/el_libertador_no._20/3?e=7079573/5421874




Viaje de Cúcuta a Villa del Rosario


Si usted es un viajero, le voy a contar sobre algunos lugares que puede visitar en esta hermosa ciudad de Cúcuta, y si usted es un habitante de la ciudad, lo voy a incitar a que salga de su casa y conozca lugares de su tierra que encierran una importancia histórica trascendental y que quizá usted, habitante desde siempre, no tenía idea.
Mi invitación será a que tome una buseta que se dirija al parque Grancolombiano, este se encuentra en el municipio vecino a Cúcuta, llamado Villa del Rosario, considerado uno de los tesoros culturales más valiosos del país. En este recorrido que le estoy invitando a hacer, usted verá a lo largo de más de siete hectáreas como se distribuyen monumentos nacionales como la Casa del General Santander, el Templo Histórico, la Casa de la Bagatela y el Parque de Santa Ana.
Como le decía, una vez en la buseta, si es que elije este medio de transporte tradicional, avanzará sobre la autopista internacional Simón Bolívar que conecta a Cúcuta con San Antonio del Táchira en Venezuela, donde podrá apreciar en el paisaje circundante, almacenes de muebles, artesanías y artículos fabricados en cuero.
Al llegar al complejo histórico, a la altura del Parque de Santa Ana, se levanta un centenario árbol de tamarindo que extiende su follaje desde los tiempos de la Independencia y que se lo presentarán, si usted es turista como fue mi caso, como una verdadera hazaña de longevidad. A su sombra, debatieron intensamente los delegados constituyentes de la Nueva Granada en 1921.
El lugar es hermoso, solemne. En la casa del General Francisco de Paula Santander podrá observar detalles arquitectónicos de una bellísima edificación republicana. En sus amplias habitaciones, se exhibe una valiosa colección de proclamas, uniformes, cartas y objetos personales. En el escritorio personal de Francisco de Paula Santander se encuentra un manuscrito de la Constitución de 1821 y una silla solitaria, todos estos objetos alimentan en la mansión una atmósfera conmovedora y melancólica.
El guía turístico de la casa le irá contando anécdotas y datos históricos fundamentales de este prócer colombiano, como por ejemplo que vivió allí hasta sus 13 años de edad y en 1805 partió hacia Bogotá para continuar su formación académica en el Colegio Mayor de San Bartolomé, que retornó a la muerte de su padre, Don Juan Agustín Santander, al congreso de Cúcuta de 1821 y en días previos a la toma del mando de la Presidencia de la República en 1832. No obstante esto se podría decir, y así usted seguramente lo sentirá, la presencia de este ilustre personaje que enfrentó a la muerte en batallas legendarias por la Independencia de Colombia, sigue impregnando toda esta casa.
Siguiendo con este hermoso paseo, usted podrá encontrarse, en el conjunto de monumentos que conforma el Parque Grancolombiano, con el Templo Histórico de Villa del Rosario, un antiguo santuario del período republicano construido en piedra amarilla. Su espléndida estructura fue destruida por el terremoto de 1875. Su importancia histórica es destacadísima ya que en sus aposentos se redactó la primera Constitución Política de Colombia.
Esta zona tiene la característica particular, dentro de la geografía que abarca a Cúcuta y a Villa del Rosario, de ser muy fresca, es más, la casa del General Francisco de Paula Santander está construida de forma estratégica de manera que las brisas del Pamplonita se hagan sentir y junto con las altas palmeras reales brinden una temperatura sumamente agradable y que usted, querido futuro visitante, podrá apreciar y disfrutar.
 Las piedras de la edificación son originales de las canteras de Villa del Rosario y fueron unidas con argamasa de cal, arena del río y sangre de res, la misma técnica que se empleó en las murallas de Cartagena, aunque allí la sangre no era solo de res sino también de aquellos esclavos que al llegar a viejos eran sacrificados, pero esta impactante historia ya sería tema para otro artículo.
Volviendo al paseo le cuento que cerca de allí se levanta la vieja casona de la Bagatela, de blancos muros y verdes portones, rodeada de palmeras y vistosos jardines. En su interior, despachó el poder Ejecutivo de la República y tuvo residencia el Vicepresidente Antonio Nariño, redactor del primer periódico conocido en el país, impreso desde el 14 de julio de 1811 hasta el 12 de abril en la Nueva Granada.

Me despido muy feliz de haberlo invitado a hacer este recorrido, lo incito a que contemple el Parque Grancolombiano, ese vestigio memorable de la República,  se suspenda en el tiempo y se deje envolver por la historia colombiana.

Fernando Chelle

Artículo publicado en el periódico El Libertador N° 19 ISSN 2011-3560 (publicación oficial de la Universidad Simón Bolívar, Extensión Cúcuta). Diciembre de 2012, página 5. Disponible aquí: http://issuu.com/usimon/docs/periodico_el_libertador_edicion_19/3?e=7079573/1160858



Pricila Contreras Vergel embajadora de la poesía colombiana contemporánea



El género lírico está asociado desde la antigüedad a la expresión de los sentimientos del hombre. Este es el caso de la autora de “Cuando callan los labios” Pricila Contreras Vergel, quien ha surgido dentro de la literatura colombiana como una fuente pura y clara de sentimientos. 
La poesía  es un proceso de subjetivización a través del cual Pricila expresa sus más variados sentimientos, sensaciones y emociones.  Ya sea de forma directa, como a través de símbolos externos tomados de la realidad, nos transmite una poesía plagada de alegría, amor, belleza, plenitud, nostalgia, dicha, placer, etc. Es una poeta que expresa lo que su “yo” como individuo siente, no le ha interesado mostrar los sentimientos colectivos de un pueblo, por ejemplo, para  recrearlos en sus poemas, es la presencia de  los sentimientos individuales más próximos lo que domina su poesía.   
Conozcamos ahora, lectores del periódico El libertador, quién es esta escritora colombiana que he decidido referenciar en este número,  que ha elegido como vehículo para la expresión de sus sentimientos, la poesía, la más alta expresión del arte literario a la hora de crear belleza.
Pricila Contreras Vergel  nació en la ciudad de Pailitas, Departamento del Cesar, República de Colombia, solo vivió dos años en esa ciudad que abandonó para comenzar un periplo que la llevó por distintas ciudades; Cúcuta, Arauca, Ocaña y el regreso nuevamente a Cúcuta donde culminó sus estudios de bachillerato. Posteriormente estudió la carrera de Administración de Empresas, en la Universidad Francisco de Paula Santander. Esta poeta colombiana, nortesantandereana por adopción, ha sabido fusionar su profesión de administradora de empresas  con la literatura, disciplina que la ha hecho conocida fuera de Colombia, como es el caso de  España y de diversos países sudamericanos.
Si bien esta poeta comenzó a escribir como un pasatiempo, con el tiempo y gracias al mundo digital, logró despertar en primer lugar el interés de los escritores chilenos. Desde ese país se transmite por  Radio América, de Satelitevisión-Americavisión (http://satelitevisión.es.tl/) el conocido programa literario “Alma y Corazón” de la periodista chilena América Santiago, donde los poemas de Pricila, por su valor literario, lograron cautivar a la audiencia chilena y americana. Esto llevó a que su nombre comenzara a ser conocido en los más prestigiosos muros internacionales de poesía, como por ejemplo: Yo poeta,  Poesía y Soy Poesía.
En el año 2011 vio la luz en la revista “La Plaquetería” (revista literaria del Círculo Poético Orensano, Ourense- España), una selección de poemas escogidos, titulados “Armonía perfecta” publicación que Pricila compartió con la poeta asturiana María Méndez, quien participó con su libro “Duele el corazón”. Algunos de estos poemas fueron leídos por diversos poetas internacionales en el encuentro que se  llevó adelante el día martes  14 de Junio de ese mismo año en el Centro Cívico de la ciudad de Ourense- España,  los podemos ver y escuchar aquí http://www.facebook.com/pages/Circulo-Poetico-Orensano.
En el 2012 es la colección “a voz en grito” que dirige el poeta español José Antonio Santos Guede, quién publica en su edición número 11 el primer trabajo completo de Priscila “Cuando callan los labios”, este libro se publicó solo en España y actualmente se está pensando en una segunda edición que se encontrará también en Colombia.
En estas direcciones de YouTube, podemos encontrar la lectura que de dos poemas de Pricila realiza el poeta y editor español José Antonio Santos Guede, se trata de los poemas “El fuego del amor” y “Armonía perfecta”,  http://youtu.be/Vjt_7zY046shttp://youtu.be/7E2699z4qU0.
El estilo de la poesía de Pricila es muy particular y propio, esto se debe a que el material poético con que trabaja la autora es fundamentalmente su intimidad. Son textos que giran en torno al tema del amor, la esperanza, los sueños, la poesía, la ternura, entre otros. Es destacable la claridad en el discurso poético de Pricila, quien no prescinde de figuras literarias tales como comparaciones, metáforas, personificaciones, hipérboles, hipérbaton, elipsis, reiteraciones, entre otras, pero que nunca intentan buscar un hermetismo intelectual, no le interesa, es una poesía que fluye como un río. Tiene una forma muy individual de tratar los temas y de expresarlos, sirvan estos cinco poemas que dejo a continuación para que los lectores de El Libertador tengan un acceso, claro que limitado, a la poesía de Pricila Contreras.

ME CALLÉ

Me callé dos te quiero que nunca te dije
y se volvió un te amo
que le pido a la cobardía
que me de la valentía de decírtelo
y es que ante ti se me enreda el alma, las palabras y la calma
al verte de cerca me sobran las palabras
y me enaltecen las ganas de robarte un beso
y adjudicarme un atentado de amor a tu corazón.


AMAR

No te sientes a ver la vida pasar
No te quedes en el cómodo rincón de lo seguro
No te conformes con el amor pasivo que aletarga
No duermas hasta haberte agotado en el éxtasis
No creas ser feliz hasta haber llorado de dicha por alguien más
No estés seguro de haber amado hasta sentirte capaz de dar la vida por quien amas
Y cuando ames busques lujo, ni adulación, ni motivos, solo a quien amas.


PROMETO

Prometo amarte de lejos, de cerca,
vivir mil instantes juntos con música en el corazón
que nuestros sentimientos siempre produzcan magia romántica
de aquella que solo da el amor
recítame tus versos, donde está tu alma y razón
prometo estar en nuestros sueños
contando los sonidos de tu voz, la cual oigo y te amo
pronuncio tu nombre una vez más y vuelvo a soñar.


DIME

Apareces en la escena de mi vida
cual protagonista encantado,
adoración sublime, dime como haría para encontrar otros labios
si hallar otros no quiero,
dime como recostarme en otros brazos
si mi anhelo son los tuyos,
dime como sentir el brillo de tu mirada en la mía
a través de esta poesía, que halla vida a partir de tu vida.


SOBRAN LAS PALABRAS

Sobran las palabras cuando el corazón sonríe
sobran las palabras cuando los suspiros hablan al tacto
sentimientos dulces al ritmo del amor
que brotan al sonido de tu voz
fragancia sublime que inspira la lírica más deseada
que hace que te quiera siempre
instantes perdurables al roce de tus manos
mil besos que se deslizan hacia tu cuello
que suben y tatúan un te extraño en el borde de tus labios

al ritmo de este violín sabor a dos.


Fernando Chelle 
Artículo publicado en el periódico El Libertador N° 20 ISSN 2011-3560 (publicación oficial de la Universidad Simón Bolívar, Extensión Cúcuta). Junio de 2013, página 18. Disponible aquí: http://issuu.com/usimon/docs/el_libertador_no._20/3?e=7079573/5421874



miércoles, 3 de septiembre de 2014

JULIO CORTÁZAR "Continuidad de los parques" (lectura comentada)




En este cuento breve se encuentran las principales características que hacen del escritor de Rayuela uno de los grandes maestros de la literatura latinoamericana y mundial.



Por Fernando Chelle


En este espacio de la revista digital vadenuevo, he querido homenajear la figura del gran escritor comentando una de sus obras. Son muchos los aspectos literarios en los que podríamos reparar a la hora de acordarnos de Julio Cortázar, nos podríamos detener en la importancia que tuvo como novelista y en lo que significó su novela dentro de la literatura latinoamericana, en sus ensayos de carácter social, en su poesía y hasta en su función como docente. Abordaré, en cambio, un cuento que apareció publicado en el año 1964 y que forma parte de la segunda edición del libro Final del juego, editado por la Editorial Sudamericana; se trata del cuento Continuidad de los parques.
La elección de este cuento breve se basa fundamentalmente en que en él podemos encontrar las principales características que hacen del escritor de Rayuela uno de los grandes maestros de la literatura latinoamericana y mundial. En las escasas líneas que comprende el cuento está el maestro de la narración breve, el autor que rompió los moldes, cánones y estereotipos de la literatura imperante en su época, está la transgresión temporal y discursiva, como así también el corte exquisitamente discreto entre lo real y lo fantástico.
El tema central del cuento es la continuidad que se establece entre dos mundos de ficción. El primer mundo, al que podríamos llamar ficción primaria, y que corresponde a la realidad de un hombre que está leyendo una novela, termina por comunicarse con un segundo mundo ficcional correspondiente a los acontecimientos que suceden en la novela que está leyendo. El lugar donde van a converger los mundos es precisamente en los parques, el del lector de la novela (ficción primaria) y el del bosque de la cabaña de los amantes (ficción secundaria), que terminarán fundiéndose, fusionándose, continuándose. De manera que ya en el título del cuento está presente el tema central de la narración.
En cuanto a la estructura externa o formal del relato, vemos que está dividido en dos párrafos que de alguna manera se corresponden con el contenido temático de los mismos. Si bien internamente hay tres momentos en el relato, los dos primeros aparecen juntos en el primer párrafo y el último momento estaría comprendido totalmente en el último párrafo.
El primer momento del relato se centra en lo que llamaré ficción primaria y comprende la presentación del hombre lector y el mundo que lo rodea. Dentro del mismo gran primer párrafo también encontramos el segundo momento, al que llamaré ficción secundaria, y cuyo centro de interés son los acontecimientos de la novela que el personaje lector está leyendo. Por último, en el tercer momento, correspondiente al último párrafo, encontramos el elemento fantástico del relato, la fusión de las dos ficciones.

Había empezado a leer la novela unos días antes. La abandonó por negocios urgentes, volvió a abrirla cuando regresaba en tren a la finca; se dejaba interesar lentamente por la trama, por el dibujo de los personajes. Esa tarde, después de escribir una carta a su apoderado y discutir con el mayordomo una cuestión de aparcerías, volvió al libro en la tranquilidad del estudio que miraba hacia el parque de los robles.

La intención del autor del relato está planteada desde el principio, le interesa que centremos nuestra atención como lectores activos en aquellos aspectos que hacen a la idea central del cuento, la fusión de dos mundos ficcionales. Es así que elige no brindarnos datos físicos (grafopéyicos) o psicológicos (etopéyicos) del personaje lector, no interesan para la trama del relato, lo único que importa es la funcionalidad del personaje. No obstante esto, el narrador omnisciente y exterior va a ir brindando cierta información de la vida del lector, pero esta va a estar siempre al servicio de la trama. En la primera frase del cuento, y en unas pocas palabras, ya se referencian las dos ficciones, el lector y la novela. Lo importante aquí es centrar nuestra atención rápidamente en la importancia que va a terminar teniendo para este lector la lectura que está realizando. Las referencias que se hacen sobre los negocios urgentes, sobre el apoderado y sobre el mayordomo cumplen una doble función, por un lado muestran el mundo de riquezas y bienestar que rodea a este lector y por otro lado muestran cómo este hombre se ocupó de resolver todas las tareas que tenía pendientes antes de ponerse a leer en total tranquilidad. Para los acontecimientos que se van a suscitar en el relato, era necesario que el personaje lector se encontrara totalmente relajado, de forma que la ficción que estaba leyendo lo atrapara completamente. La tranquilidad que le ofrece el estudio que mira hacia el parque de los robles hace de ese lugar el sitio ideal para dejarse envolver por la trama de la novela.

Arrellanado en su sillón favorito, de espaldas a la puerta que lo hubiera molestado como una irritante posibilidad de intrusiones, dejó que su mano izquierda acariciara una y otra vez el terciopelo verde y se puso a leer los últimos capítulos.

En esta breve pero contundente narración, todos los elementos que van a ir apareciendo forman parte del conjunto, no están allí como mero decorado. Lógicamente que Cortázar al planificar su relato sabía perfectamente la manera en que se daría lo fantástico, la fusión entre los dos mundos de ficción. En este sentido, vemos cómo hay dos elementos significativos en el pasaje, el sillón de terciopelo verde y el hecho de que el lector se haya ubicado de espaldas a la puerta para no ser interrumpido. Cuando el asesino de la novela, perteneciente a lo que he denominado ficción secundaria, irrumpa completamente en el mundo del lector, lo hará precisamente por esa puerta y lo encontrará de espaldas sentado precisamente en ese sillón. Las bases para que se dé lo fantástico ya están echadas desde aquí, hay un lector que intenta por todos los medios concentrarse y meterse en el mundo de una novela pero lo extraordinario del caso es que el mundo de la novela se terminará metiendo en el mundo de él.

Su memoria retenía sin esfuerzo los nombres y las imágenes de los protagonistas; la ilusión novelesca lo ganó casi en seguida. Gozaba del placer casi perverso de irse desgajando línea a línea de lo que lo rodeaba, y sentir a la vez que su cabeza descansaba cómodamente en el terciopelo del alto respaldo, que los cigarrillos seguían al alcance de la mano, que más allá de los ventanales danzaba el aire del atardecer bajo los robles.

Poco le costó al lector dejarse seducir por la novela, había buscado el lugar propicio donde leer los últimos capítulos y recordaba perfectamente lo que allí sucedía. Todo su entorno es de una comodidad absoluta y está directamente vinculado con el placer, pensemos en la suavidad del terciopelo, en los cigarrillos al alcance de la mano y hasta en la danza del viento personificado que contribuye con el deleite del momento. La metáfora de irse desgajando línea a línea, por un lado nos muestra cómo el lector se iba desprendiendo de su entorno y por otro lado prepara el terreno para que el narrador comience a contar lo que sucedía en la novela. Otro elemento significativo de este pasaje y que también está al servicio del elemento fantástico que se va a establecer en el cuento, es la referencia a la hora del día en que están sucediendo los acontecimientos. En la ficción primaria es el atardecer mientras que en la ficción secundaria se nos va a decir que empezaba a anochecer. Si prestamos atención a las dos ficciones que se van a fusionar en el relato vemos que la hora es la misma, de manera que la continuidad también está presente en este aspecto.

Palabra a palabra, absorbido por la sórdida disyuntiva de los héroes, dejándose ir hacia las imágenes que se concertaban y adquirían color y movimiento, fue testigo del último encuentro en la cabaña del monte.

Este pasaje es muy importante porque es el que cierra el primer momento del relato. Hasta aquí, hemos asistido a la presentación del hombre lector y su mundo, su entorno. Hemos ido viendo cómo el escritor ha ido preparando el terreno para ingresar de lleno a la ficción secundaria, a los acontecimientos que suceden en la novela que el lector está leyendo. La primera frase que refiere a la novela es “sórdida disyuntiva de los héroes”, aquí ya estamos en el mundo de la ficción secundaria. Este es un pasaje donde, muy sabiamente, se van a ir alternando gramaticalmente expresiones de los dos mundos ficcionales. Por un lado tenemos un personaje “absorbido”, “dejándose ir”, expresiones que refieren a la ficción primaria, y por otro lado tenemos la “sórdida disyuntiva de los héroes” y el “color y movimiento” de las imágenes que pertenecen al segundo mundo ficcional.
La temática de la novela, por la cual el lector se siente fascinado, absorbido, refiere a un encuentro muy especial. Los personajes de la ficción secundaria están en una disyuntiva, enfrentando una encrucijada, tienen un dilema que resolver. A su vez esa disyuntiva es calificada de “sórdida”, lo que implicaría algo miserable, perverso, sucio.
Otra anticipación de lo que va a ocurrir a continuación en el segundo momento, es el hecho de que las imágenes de la novela “adquirían color y movimiento”, es como si la ficción secundaria comenzara a cobrar vida propia y el lector pasara a ser un mero espectador, de ahí la elección de la palabra “testigo” con que se cierra el pasaje. Para que alguien sea testigo tiene que estar presente en el lugar, y este lector está tan absorbido en lo que está sucediendo en la novela que es como si estuviera viendo lo que está pasando. Por último se refiere el lugar donde se dan los acontecimientos de la ficción secundaria, la cabaña del monte.

Primero entraba la mujer, recelosa; ahora llegaba el amante, lastimada la cara por el chicotazo de una rama. Admirablemente restañaba ella la sangre con sus besos, pero él rechazaba las caricias, no había venido para repetir las ceremonias de una pasión secreta, protegida por un mundo de hojas secas y senderos furtivos. El puñal se entibiaba contra su pecho, y debajo latía la libertad agazapada.

Lo primero que notamos al entrar en este segundo momento de la estructura interna del relato es el cambio en el punto de vista del narrador. Los sucesos que se van a ir contando son los que el lector está leyendo y nosotros a su vez como lectores pasamos a ser “testigos” de esas imágenes que por sí solas han adquirido color y movimiento. Aquí se presenta, con más detenimiento, a los héroes que se habían encontrado en la cabaña para resolver esa “sórdida disyuntiva”. Se trata de una pareja de amantes que utiliza este lugar solitario para sus encuentros amorosos, aunque esta vez el encuentro parece tener otra finalidad. La presentación de los personajes se hace de forma directa, los conocemos por sus acciones y al igual que como sucede con el personaje lector no hay en ellos descripciones físicas ni psicológicas que los caractericen.
La primera en llegar a la cabaña fue la mujer, se la ve desconfiada, prevenida, temerosa por el encuentro. El amante llega lastimado por una rama, lo que muestra la espesura del lugar oculto donde se encuentra la cabaña. Es interesante la escena de vampirismo que se da entre ambos, donde la mujer detiene con sus besos la sangre del amante; aquí la sangre podría funcionar como un elemento simbólico que por un lado refiere a la pasión de los amantes y que por otro lado estaría adelantando el tema de la muerte. El rechazo de las caricias por parte del amante, muestra que este encuentro es muy distinto a los anteriores, es para llevar a cabo algo trascendental, no es un encuentro más. Hay ahí un puñal como símbolo de libertad, un puñal que se va entibiando y una prosopopeya en el concepto de libertad que al igual que un animal espera agazapado el momento de dar su zarpazo final.

Un diálogo anhelante corría por las páginas como un arroyo de serpientes, y se sentía que todo estaba decidido desde siempre. Hasta esas caricias que enredaban el cuerpo del amante como queriendo retenerlo y disuadirlo, dibujaban abominablemente la figura de otro cuerpo que era necesario destruir.

Se continúa utilizando la prosopopeya o personificación, ahora para atribuir características humanas al diálogo que se está dando en la novela. Este diálogo es “anhelante”, afanoso, deseoso y a la vez se lo compara con la metáfora “arroyo de serpientes”, lo que implicaría que es también peligroso, traicionero. Se nos dice que el diálogo corría por las “páginas” y estas páginas no son otras que las del lector, se introduce nuevamente una palabra que hace referencia a la ficción primaria en medio del segundo momento. Es importante que nosotros como lectores no perdamos de vista que los amantes de la cabaña son personajes de una ficción secundaria, el narrador nos lo recuerda haciendo referencia a las páginas de la novela.
La idea de destino está presente en la frase “todo estaba decidido desde siempre”, las acciones que estaban llevando los personajes de la novela y la actitud pasiva de ese lector que está leyendo acontecimientos en los que va a terminar involucrado. Y es que ese “otro cuerpo que era necesario destruir” es el del propio lector. De nada valen los intentos de la mujer para detener a su amante, era necesario cumplir el objetivo y lograr la libertad y eso estaba decidido desde siempre.

Nada había sido olvidado: coartadas, azares, posibles errores. A partir de esa hora cada instante tenía su empleo minuciosamente atribuido. El doble repaso despiadado se interrumpía apenas para que una mano acariciara una mejilla. Empezaba a anochecer.

Este es el último pasaje del segundo momento de la estructura interna del relato. Ya todo está listo para que se dé el gran paso final de fusionar definitivamente y fantásticamente las dos ficciones que se han venido desarrollando. Los amantes de la cabaña del monte tienen todo absolutamente planificado para consumar su crimen “coartadas, azares, posibles errores”. En medio de esa minuciosa planificación solo les quedaba tiempo para manifestarse la pasión que los unía.
Otro elemento significativo en el cierre de este segundo momento del cuento, es la referencia a la hora del día en que suceden los hechos. Recordemos que el lector se sentó frente al parque de los robles al “atardecer”, y ahora, los amantes están listos para llevar adelante su empresa cuando “empezaba a anochecer”, de manera que la hora es la misma en las dos ficciones.

Sin mirarse ya, atados rígidamente a la tarea que los esperaba, se separaron en la puerta de la cabaña. Ella debía seguir por la senda que iba al norte. Desde la senda opuesta él se volvió un instante para verla correr con el pelo suelto.

De esta manera comienza el segundo párrafo del cuento que coincide con el tercer momento de la estructura interna. Hemos llegado al punto donde se dará definitivamente lo fantástico, donde sucederá lo imposible, donde se mezclarán, fusionarán, continuarán las dos ficciones.
Ahora los amantes se separan físicamente, porque en lo que se refiere a los planes, a los sueños de libertad y al objetivo de cometer el asesinato están “atados rígidamente”. El único instante que quizá no tenía su empleo minuciosamente atribuido era el del amante volviéndose para mirar a su amada correr con el pelo suelto. Es como si la imagen de ella corriendo en plena libertad le diera fuerzas para cometer el crimen que los llevaría a conseguir una libertad mayor.

Corrió a su vez, parapetándose en los árboles y los setos, hasta distinguir en la bruma malva del crepúsculo la alameda que llevaba a la casa.

Al comienzo de este análisis literario, cuando definí el tema central del cuento, dije que se trataba de la continuidad que se establecía entre dos mundos de ficción, y que esa continuidad se daba precisamente en los parques que terminaban fusionándose. Pues bien, esos árboles, esos setos y esa alameda que está viendo el personaje de la novela, son precisamente los de la casa del lector.
Los árboles de la cabaña del monte, ficción secundaria, se continúan en estos árboles que llevan hasta la casa del lector, ficción primaria. “La bruma malva del crepúsculo” tiñe toda la escena de carácter fantástico, generando un espacio indefinido donde la continuidad se hace posible.

Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba. Subió los tres peldaños del porche y entró. Desde la sangre galopando en sus oídos le llegaban las palabras de la mujer: primero una sala azul, después una galería, una escalera alfombrada. En lo alto, dos puertas. Nadie en la primera habitación, nadie en la segunda. La puerta del salón, y entonces el puñal en la mano, la luz de los ventanales, el alto respaldo de un sillón de terciopelo verde, la cabeza del hombre en el sillón leyendo una novela.

Encontramos aquí estructuras gramaticales que podrían referir alternativamente a los dos mundos ficcionales, pero que ahora han pasado a ser un solo mundo, estamos en el terreno de lo fantástico, por ejemplo: “Los perros no debían ladrar, y no ladraron. El mayordomo no estaría a esa hora, y no estaba”
Este último fragmento es importantísimo porque nos permite establecer el móvil del crimen pasional. Si bien es cierto que en ningún momento del relato se vincula a la mujer de la cabaña con el personaje lector es indudable que ella mantenía una relación sentimental con él. No se nos dice que esta mujer fuera la esposa o la amante del lector, pero es lógico pensar que ese “otro cuerpo que era necesario destruir” para que ella junto con su amante lograran la anhelada libertad fuera el de su marido. Aparte de esto, tenemos aquí suficientes muestras de que ella conocía a la perfección todos los movimientos de la casa. Son las palabras de la mujer las que están presentes en el amante “desde la sangre galopando en sus oídos”, fue ella quien dio las indicaciones a su enamorado y cómplice de como tenía que proceder y de las cosas que se iba a encontrar.
El amante recuerda las palabras de la mujer y las imágenes se van sucediendo, el asesino avanza por la casa hasta llegar al salón. La referencia al sillón de terciopelo verde es el clímax de lo fantástico, mostrando que quien está leyendo la novela es inequívocamente el personaje lector de la ficción primaria. El cuento tiene un final abierto, de todas maneras todo indica que el crimen se consumó y que aquel hombre sentado en un sillón de terciopelo verde estaba leyendo su propia muerte.


Artículo publicado en la revista digital Vadenuevo www.vadenuevo.com.uy . Septiembre de 2014. Disponible aquí: http://www.vadenuevo.com.uy/index.php/the-news/3208-72vadenuevo10