martes, 31 de enero de 2017

GOETHE, EL JOVEN WERTHER Y EL COMIENZO DE UN SUEÑO (I)


Un pilar en que descansó
el sueño del Romanticismo

En la segunda mitad del siglo XVIII, cuando las ideas de la ilustración y la estética neoclásica comenzaban a perder fuerza frente al advenimiento de ideas revolucionarias y concepciones estéticas que priorizaban los sentimientos y la individualidad, se publicó en Alemania, Las cuitas del Joven Werther, una novela epistolar que asentó los pilares sobre los que descansó el sueño del romanticismo.

Por Fernando Chelle


El prerromanticismo y el Sturm und Drang
Hace poco tiempo, releí Las cuitas del joven Werther (1774), para mí, uno de los libros más entrañables del gigante de las letras alemanas, Johann Wolfgang von Goethe (Fráncfort del Meno, Alemania, 28 de agosto de 1749 Weimar, Alemania, 22 de marzo de 1832). Desde ese momento, me propuse escribir un artículo que reparara en la importancia capital de la obra como precursora del Romanticismo, y que también comentara algunos pasajes significativos de las cartas del sufrido personaje. No se trata de la única obra que se apartó de las concepciones estéticas y el sistema de pensamiento imperante en su siglo, pero quizá sea la más significativa y la más influyente dentro del prerromanticismo europeo. La obra se publicó ya casi en el ocaso del siglo XVIII, un siglo que estuvo marcado en su primera mitad por la ilustración, la estética neoclásica, el racionalismo, un momento histórico donde filosóficamente no solo se exaltó el papel de la razón en la adquisición del conocimiento, sino también se rechazó el papel de los sentidos a la hora de interpretar la realidad. En la segunda mitad del siglo comienzan a aparecer, en diferentes países de Europa, obras que claramente se oponen al neoclasicismo, no solo rechazando las reglas impuestas por ese movimiento estético, sino también mostrando otra concepción de la vida del hombre, donde se deja de lado la tan glorificada razón, para darle prioridad a los sentidos y expresar los diferentes sentimientos de las formas más intensas. En Inglaterra, el cuestionamiento al culto de la razón, se dio junto a la reivindicación de la obra de Shakespeare, y muchos autores dejaron de lado ese culto de la primera mitad del siglo, para dejarle lugar en sus obras literarias, al sentimiento y a la individualidad. Las cuitas del joven Werther, es una de las obras que podríamos inscribir dentro de ese clima que se estaba dando en el viejo continente, y como referí, no fue la única, ni tampoco la primera. Si tuviéramos que elegir la obra que funcionó como una bisagra hacia el movimiento cultural que daría lugar con el tiempo al romanticismo, tendríamos que detenernos en el Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres, una obra de 1755, del filósofo suizo Jean-Jacques Rousseau (Ginebra, Suiza, 28 de junio de 1712 Ermenonville, Francia, 2 de julio de 1778). Esta es una obra que presenta una visión del mundo radicalmente diferente en el siglo XVIII, con valores revolucionarios, como la libertad y la igualdad, valores que serán las banderas de la Revolución Francesa en 1789 y que comprenden una idea del mundo completamente diferente a la de la época. Allí Rousseau sostiene que es la sociedad la culpable de la corrupción y degradación del hombre y que la salvación definitiva del individuo estaría volviendo a un estado natural, primitivo, donde reencontraría su bondad natural. También se refiere allí al origen del mal, haciendo una feroz crítica a la propiedad privada:  

“El primer hombre a quien, cercando un terreno, se le ocurrió decir esto es mío y halló gentes bastante simples para creerle fue el verdadero fundador de la sociedad civil. ¡Cuántos crímenes, guerras, asesinatos; cuántas miserias y horrores habría evitado al género humano aquel que, arrancando las estacas de la cerca o cubriendo el foso hubiese gritado a sus semejantes: “¡Guardaos de escuchar a este impostor; estáis perdidos si olvidáis que los frutos son de todos y la tierra de nadie!” (Rousseau, 1755).

Después de esta obra, irán surgiendo muchas otras que mostrarán nuevas concepciones, no solo desde lo social, sino también desde lo estético. La naturaleza, que había sido vista como un lugar estático y equilibrado por el neoclasicismo, pasa a ser para el escritor prerromántico, que siempre preferirá lo misterioso a lo manifiesto, como un lugar salvaje, como un lugar por explorar. Así la concibió el poeta James Thomson (Ednam, Reino Unido, 11 de septiembre de 1700 ‑ Richmond, Reino Unido, 27 de agosto de 1748), en su poema Las estaciones:

                        Las estaciones (fragmento)

" Pero ahí llega el poderoso Rey del Día,
que se regocija en el Este: la nube que mengua,
el encendido azur, la cima de la montaña
que se ilumina con oro fluido, la proximidad de su llegada
presagia alegría. ¡Mirad! Ahora, todo manifiesto,
oblicuo sobre la tierra brillante de rocío y el aire lleno de color,
mira hacia afuera con ilimitada majestad
e ilumina el radiante día, que bruñido juega
sobre las rocas, colinas, torres y sinuosos arroyos
que en lo alto refulgen desde la lejanía. " (Thomson, 1730).

James Macpherson (Ruthven, Reino Unido, 27 de octubre de 1736 -  Inverness, Reino Unido, 17 de febrero de 1796), autor de Las obras de Ossian, fue uno de los escritores que más influencia tuvo dentro de los escritores europeos de la época, influencia que llegó claramente a Goethe y que aparece referida explícitamente en un fragmento de Las cuitas del joven Werther. Fueron muchos los escritores que podríamos calificar de prerrománticos, y que contribuyeron a abonar el terreno donde germinaría el sueño del romanticismo, los encontramos a lo largo y ancho de toda Europa, pero, como mi interés en este estudio es centrarme específicamente en la novela juvenil de Goethe, me detendré únicamente en Alemania y en el movimiento juvenil del Sturm und Drang.
En el año 1776, en Alemania, Maximilian Klinger (Fráncfort del Meno, Alemania, 17 de febrero de 1752 -  Tartu, Estonia, 25 de febrero de 1831), publicó una comedia, titulada en alemán “Sturm und Drang” (tormenta e impulso, en español), término que se asignó a un movimiento literario que tuvo lugar en el antiguo país de los teutones, entre los años 1770 y 1785. El miembro principal de este movimiento fue precisamente Johann Wolfgang von Goethe. A comienzos de la década del 1770, Goethe se hizo amigo del pastor luterano, filósofo e historiador Johann Gottfried von Herder (Morąg, Polonia, 25 de agosto de 1744 -  Weimar, Alemania, 18 de diciembre de 1803), quien lo influenció en el interés por la obra de Shakespeare. Este religioso, arduo defensor de la poesía popular alemana, concebía al hombre como una expresión terrenal de la divinidad, sostenía que cada individuo debía ser original e individual y eso debía ser exaltado en la obra de arte. Cuestionaba el uso de la razón como la única vía hacia el conocimiento, para él, el artista debía leer la realidad a partir de su subjetividad, de su alma, de su instinto, de sus sentimientos. Estas ideas calaron hondo en el joven Goethe, quien colaboró con un ensayo del pastor luterano, publicado en el año 1773, titulado Sobre el estilo y el arte alemán, un verdadero manifiesto del Sturm und Drang.
El movimiento se caracterizó por escribir una poesía individualista, libre, apasionada, tormentosa, inclinada hacia lo misterioso y lo salvaje. Rechazaron fervientemente el racionalismo y se inclinaron por procesos vinculados al misticismo. La naturaleza, que por lo general era vista como un gran organismo, en Las cuitas del joven Werther, es a su vez el origen y la inspiración del arte, hay una actitud casi científica por parte del personaje a la hora de observar los fenómenos naturales, una visión panteísta de la creación. En esta obra de la juventud de Goethe, publicada por el autor alemán cuando solo contaba con veinticinco años, se encuentran los pilares de la literatura romántica, es por eso que decidí titular este estudio “Goethe, el joven Werther y el comienzo de un sueño”. La emancipación espiritual, confesada íntimamente, mostrando la singularidad más profunda del alma del artista, esencia de la poesía romántica, es lo que encontramos en Las cuitas del joven Werther.

La novela
Las cuitas del joven Werther es la obra más representativa de Johann Wolfgang von Goethe, del período en que formó parte del movimiento literario Sturm und Drang. Se trata de una novela epistolar publicada en el año 1774. El tema central es el amor frustrado del joven Werther, situación que lo sumerge en un estado melancólico y depresivo que lo lleva a tomar la decisión de suicidarse. La acción del relato se encuentra contada en las cartas que el protagonista envía a su amigo Guillermo. En líneas generales el argumento es el siguiente: Werther es un joven artista que para huir del mundo burgués y explorar su sensibilidad se retira al pueblo de Wahlheim. Allí vive gustoso en medio de la naturaleza y completamente seducido por las costumbres sencillas y naturales de los habitantes del lugar. En cierta oportunidad es invitado a un baile, donde conoce a Carlota, una muchacha hermosa, hija de un personaje distinguido, que estaba encargada de cuidar a sus hermanos desde la muerte de su madre. Werther se enamora rápidamente de la muchacha, pero, lamentablemente, ella ya se encuentra comprometida con Alberto. El protagonista traba amistad con la pareja, pero cuando ya no puede soportar el dolor de ver a Carlota junto a su prometido decide irse de Wahlheim, para ver si con la distancia logra olvidarla. En Weimar, lugar donde pasa a residir, se entera del casamiento de la pareja, lo que lo llena de dolor. Al volver a Wahlheim, continúa relacionándose con la pareja. En determinado momento, Carlota, pone distancia con Werther y le dice que por respeto a Alberto deje de visitarla tan seguido. En la última visita el joven enamorado lee, a pedido de Carlota, algunos versos de los cantos de Ossian y luego de la lectura, en medio de un llanto mutuo, se besan. Carlota, después de decir “Esta es la despedida, Werther, no me verá usted más”, se encierra en su cuarto. Al otro día, el joven escribe una carta de despedida, y luego de cerciorarse con su criado de que Alberto se encuentra en la casa le escribe una esquela pidiéndole el favor de que le preste unas pistolas que necesita para un viaje. Cuando llega el criado de Werther a la casa de Alberto, este se encuentra con Carlota; después de leer la esquela que le ha entregado el muchacho, le solicita a su esposa que entregue las pistolas al mozo y a este le ordena decirle a Werther que le desea buen viaje. Carlota descuelga las pistolas temblando, las entrega y se encierra en su cuarto temiendo lo peor. A la medianoche Werther se dispara en la cabeza. Solo un vecino ve el fogonazo y oye el estallido, pero no se ocupa del tema. A las seis de la mañana, ya con la luz del día el cuerpo del joven y apasionado artista es encontrado por su criado aún con vida, pero tras una larga agonía al mediodía deja de respirar. El cuerpo es sepultado a las once de la noche sin acompañamiento de eclesiásticos. [1] 

Referencias

Rousseau, Jean-Jacques. Discurso sobre el origen y los fundamentos de la desigualdad entre los hombres, Madrid, Tecnos, 2010.
Thomson, James. Las estaciones del año, Madrid, Imprenta Real, 1801.




[1] De sobra conocidos son los hechos biográficos en los que Goethe se inspiró para escribir la novela. Como mi interés con este estudio, es mostrar que en esta obra de juventud del autor alemán ya están presentes los elementos que caracterizarán posteriormente al movimiento romántico, no veo como imprescindible referirme a la biografía del autor, de todas maneras, el lector inquieto que quiera ahondar sobre el tema fácilmente puede hacerlo, ya que hay bastante material al respecto.
En la segunda parte del artículo, que se publicará en el siguiente número de vadenuevo, entraré de lleno en el análisis literario de algunos pasajes de la obra, donde podremos apreciar claramente la presencia de los elementos característicos del movimiento prerromántico del Sturm und Drang, a los que hice referencia en esta primera parte.



Artículo publicado en la revista digital Vadenuevo www.vadenuevo.com.uy . Febrero de 2017. 

  

PALABRA ESCRITA RADIO 11

A continuación, les dejo el enlace al programa decimoprimero de “Diáspora” (jueves 8 de diciembre de 2016). Tema central: “El pozo”, de Augusto Céspedes.


Fernando Chelle



martes, 10 de enero de 2017

Diario Crónicas (Diario Crónicas Del Litoral Sur Uruguayo)

A continuación, les dejo el enlace a la página del Diario Crónicas, donde encontrarán el texto de una entrevista que me realizo la periodista María del Huerto Ramírez. Diario Crónicas (Uruguay, 21 de diciembre de 2016). 


Fernando Chelle

lunes, 9 de enero de 2017

Palabrerías

A continuación, les dejo el enlace a la página de la revista “Palabrerías”, donde encontrarán una selección poética de algunos de mis textos. Palabrerías (México, 9 enero de 2017).


Fernando Chelle



sábado, 7 de enero de 2017

AMSTERDAM SUR

A continuación, les dejo el enlace a la página de la revista AMSTERDAM SUR, donde encontrarán una selección poética de algunos de mis textos. AMSTERDAM SUR (Holanda, 6 enero de 2017).


Fernando Chelle

AMSTERDAM SUR

A continuación, les dejo el enlace a la página de la revista AMSTERDAM SUR, donde encontrarán un análisis literario del cuento de Horacio Quiroga “El almohadón de plumas”. AMSTERDAM SUR (Holanda, 6 enero de 2017).


Fernando Chelle

miércoles, 4 de enero de 2017

EL CUENTO LATINOAMERICANO EN EL SIGLO XX


La diversidad cuentística
latinoamericana


A modo de celebración de los cien números de vadenuevo, se presenta a continuación una selección de textos sobre cuentistas latinoamericanos, publicados originalmente en la revista, y que hoy son parte de un libro de reciente publicación.   


Por Fernando Chelle

No todos los meses se llega al número 100, de manera que esta es una edición especial de vadenuevo. Como agradecimiento a la revista, yo elegí escribir para este número un artículo muy particular, que no viene a agregar un tema nuevo, sino que pretende funcionar como una especie de periplo que recorre una cantidad de números de la revista, donde analicé literariamente diferentes cuentistas latinoamericanos, en artículos que hoy forman parte de un libro de reciente publicación, titulado: El cuento latinoamericano en el siglo XX.
En el mes de junio del año 2015, después de publicar El cuento fantástico en el Río de la Plata, me propuse continuar con los ensayos de carácter literario, sobre cuentistas que incursionaron en el cuento fantástico, ya no solo de la zona del Río de la Plata, sino que mi interés era extender esos estudios a diferentes autores, en principio, latinoamericanos. De esos ensayos, salvo el que se refiere al cuento El almohadón de plumas de Horacio Quiroga, ese relato que narra la muerte inexplicable de una mujer, tras ser víctima de un animal extraño que vive en un almohadón, todos los demás fueron publicados inicialmente en las páginas de vadenuevo. Aquí publiqué dos estudios sobre Felisberto Hernández, uno sobre los defensores y detractores de su obra, Felisberto Hernández (I), y otro que comprende el análisis literario de Muebles: El Canario, esa magnífica narración, que de forma fantástica, establece una crítica despiadada a los medios de comunicación al servicio de la publicidad, Felisberto Hernández (II). También publiqué dos trabajos referentes a los escritores que incursionaron en el cuento fantástico en Argentina. De Jorge Luis Borges, un estudio sobre El Aleph, esa obra que tiene como tema principal el enfrentamiento de un individuo al infinito, representado en un objeto, y finalmente, un artículo que titulé Centenario del nacimiento de Julio Cortázar, que trata de una lectura comentada de Continuidad de los parques, el espléndido texto que juega como pocos con los planos de la ficción. Uno de los cuentos fantásticos que siempre me ha gustado, que me impactó desde su primera lectura, es El guardagujas,del autor mexicano Juan José Arreola, de manera que continué mi periplo ensayístico sobre cuentistas fantásticos latinoamericanos justamente con ese texto. Se trata de un relato que posibilita una multiplicidad de interpretaciones, algunas más evidentes que otras, pero allí está la sátira sobre el sistema ferroviario mexicano y la industrialización; la crítica al mercantilismo deshumanizante; la alegoría sobre el destino del hombre; la mirada absurda hacia ciertos sistemas políticos e instituciones sociales; en fin, es una gran obra. Después de trabajar con el cuento de Arreola decidí cambiar mis planes primarios, ya no continuaría buscando cuentos de características fantásticas a lo largo del continente americano, sino que elegiría los relatos que considerara mejor logrados, o más representativos de cada país. Me di cuenta que los cuentos con que había trabajado hasta el momento, yo los hubiera elegido en una selección de los mejores relatos breves latinoamericanos del siglo pasado. Si reducía mí búsqueda únicamente a los cuentos de características fantásticas, iba a correr el riesgo de elegir textos de una calidad menor, porque, como lo expresé en el artículo El cuento fantástico en el Río de la Plata, esa característica dentro de la cuentística latinoamericana se dio con más intensidad en el Río de la Plata que en el resto de América Latina. De manera que, del proyecto primario, escribir una obra sobre el cuento fantástico latinoamericano, proyecto improbable si se quiere, pasé a algo más ambicioso y por supuesto más subjetivo: escribir una obra sobre los mejores cuentistas y los mejores cuentos latinoamericanos del siglo XX.
Ahora que la obra está terminada, y recién publicada, veo que la podríamos dividir en cuatro bloques temáticos, aunque en la planificación del libro esto no estuvo pensado. Tenemos el bloque de los cuentos fantásticos, constituido por los cinco relatos ya citados. Un segundo bloque estaría formado por los cuentos que tienen como parte de su temática el mundo adolescente. Ellos son: Felicidad Clandestina, de Clarice Lispector (Clarice Lispector I y Clarice Lispector II), relato que muestra muy bien la maldad, el sufrimiento moral y la humillación que sufre una jovencita por parte de una compañera de colegio; Día domingo, de Mario Vargas Llosa, donde encontramos el enfrentamiento que se establece entre dos jóvenes por el amor de una chica; finalmente, Un regalo para Julia, de Francisco Massiani, que al igual que los otros dos textos referidos se centra en el complejo mundo adolescente, particularmente en la inseguridad y las vacilaciones propias de esta etapa vital. El tercer bloque estaría formado únicamente por dos relatos que giran en torno a la temática referente a la Guerra del Chaco, ese conflicto bélico que enfrentó a bolivianos y paraguayos entre los años 1932 y 1935. Uno de los textos es La excavación, el magistral relato de Augusto Roa Bastos, que muestra la lucha agónica de un hombre por lograr la libertad, donde se refiere alternativamente, tanto a las guerras intestinas paraguayas, como a la Guerra del Chaco. El otro relato del bloque encierra algunas vivencias de la misma guerra, pero muestra la otra cara de la moneda: muestra la guerra vista desde el bando boliviano. Me refiero al cuento titulado El pozo, del brillante escritor boliviano Augusto Céspedes. Es un relato centrado en las desdichas y esperanzas de un grupo de soldados bolivianos en torno a un pozo estéril del que buscan infructuosamente sacar agua y por el que darán sus vidas en un enfrentamiento inútil, como esa propia guerra. Finalmente, el cuarto y último bloque de los cuentos estudiados en el libro estaría constituido por tres autores con voz propia, con un estilo que los caracteriza y los diferencia del resto de cuentistas. Aquí encontramos a Sensini, quizás el cuento más conocido y representativo de Roberto Bolaño, cuyo tema gira en torno a la creación literaria y a los concursos literarios. Es un texto que desnuda la realidad que tienen que enfrentar dos escritores no consagrados en el exilio, que buscan en los concursos literarios de provincia, no la gloria y el reconocimiento, sino más bien un incentivo económico que les permita paliar la situación de necesidades que pasan a diario. Otro autor con voz propia que podríamos colocar en este bloque, en esta suerte de separación arbitraria y práctica que se me ha dado por establecer, es Gabriel García Márquez. Del autor colombiano elegí para el análisis literario el relato titulado Un día de estos (Gabriel García Márquez I y Gabriel García Márquez II), texto perteneciente a su primer libro de cuentos, Los funerales de la Mamá Grande. Se trata de un cuento que muestra la tregua que se establece dentro del conflicto ideológico, entre el pueblo (representado por un dentista) y el Estado (representado por un alcalde), y la inversión de los poderes, donde el pueblo, al menos por un momento, impone sus normas. El último relato de este bloque es Un hombre muerto a puntapiés, del mejor cuentista ecuatoriano de todos los tiempos, Pablo Palacio. Es un cuento que tiene como tema central la agresión, las conductas violentas y las problemáticas sociales que derivaban de la intolerancia a la aceptación de opciones sexuales diferentes, en el Quito que le tocó vivir al autor. En fin, un libro completo, que tuvo su origen en las páginas de esta querida revista que hoy llega a los cien números. Para finalizar, dos invitaciones a los lectores de vadenuevo: la primera, a recorrer ese periplo que quedó establecido en las líneas anteriores; la segunda, que nos sigan acompañando en las ediciones futuras, donde nos encontraremos con lo mejor de la literatura. Salud.

Artículo publicado en la revista digital Vadenuevo www.vadenuevo.com.uy. Enero de 2017. Disponible: aquí    


martes, 3 de enero de 2017

Entrevista: @gesor (agencia soriano de noticias)

A continuación, les dejo el enlace a la entrevista de @gesor, realizada por el periodista Enrique Lécaille, el día miércoles 28 de diciembre de 2016.  


Fernando Chelle