jueves, 22 de diciembre de 2016

CENTRO CULTURAL TINA MODOTTI CARACAS

A continuación, les dejo el enlace a la página del CENTRO CULTURAL TINA MODOTTI CARACAS, donde encontrarán la traducción al italiano del poema “Una tarde en la coqueta”, perteneciente al libro “Poesía de los pájaros pintados” (Colombia 2013).




Fernando Chelle (Uruguay)


Un pomeriggio alla Coqueta* di Fernando Chelle (Uruguay)
_
Sono andato a caccia di ricordi e qualche fragranza al passare.
Mi suole succedere quando guardo il brillare dei sampietrini del quartiere.
Arrivo al fiume,
all’unico,
a questo che é Nero come l’abisso però dolce come l’oboe.
Mi incaglio nel porto e divento fumo
questo sì
come loro stanno dietro mi copro con un manto.
Il manto della vita,
Il manto dei sogni,
questo che di sicuro non vedranno mai.
E lí riposo, oggi almeno,
come riposa la mia sigaretta
nella sua nervatura di cenere
alata.

* zona portuale della città Mercedes Uruguay

Una tarde en la Coqueta de Fernando Chelle (Uruguay)
_
Me fui cazando los recuerdos y alguna fragancia al pasar.
Me suele suceder cuando miro brillar los adoquines del barrio.
Llego al río,
al único,
a ese que es Negro como el abismo pero dulce como el oboe.
Encallo en el puerto y me convierto en humo,
eso si,
como ellos están atrás echo sobre mí un manto,
el manto de la vida,
el manto de los sueños,
ese que seguro no verán jamás.
Y ahí descanso, al menos hoy,
como descansa mi cigarro,
en su nervio de ceniza,
alada.

Traduzione: cctm
Foto: Fernando Chelle


Aquarellen Literatura

A continuación, les dejo el enlace a la edición especial de la revista “Aquarellen Literatura”, donde se encuentra una selección de los mejores textos del 2016. Reproduzco también mis dos poemas presentes en el número.




Farolito de papel

Excepcional exilio voluntario y voluptuoso
solitaria rebeldía
pasionalmente anárquica
sueño ensoñado de belleza
subjetiva, idílica,
terreno exquisitamente melancólico
en la naturaleza apacible,
divina
místicamente enamorada del poeta
llama de la eternidad.



Muelles de la palabra

La evanescencia de la palabra me salva del mundanal ruido,
las hay sentimentales, impresionistas, pintoras,
son muelles del verbo eterno
que nos roza en la garganta,
en los pulmones.
El himno gigante sigue anunciando
y corre, se ramifica y como siempre
se dilata en nuevas sombras. 
Las páginas brillan,
ahora resplandecen y se modifican,
pero son páginas,
no humo, perfume, sonido o viento.
La palabra
cabalga sus nuevos corceles,
compañeros del poeta
que sigue cantando, gritando, viviendo,
ahora despojado del métrico corsé
y de la rima represora,
ahora lejos del mármol y las escalinatas
camina por las calles con todo el pecho al viento.
La palabra ya no quiere ser el queso de las ratas,
quiere estar ahí, inmediata y cotidiana,
enamorada de los guantes, las calles,
la sopa y las colmenas.
Preferí beber tus ismos,
zurcirte, engarzarte y presentarte
pura, directa y palpitante,
con un verbo libre que viaje
hacia asideros que lo terminen de nacer,
donde habitan mis cómplices,
mis hermanos.

Fernando Chelle






sábado, 10 de diciembre de 2016

PALABRA ESCRITA RADIO 10

A continuación, les dejo el enlace al décimo programa de “Diáspora” (jueves 1 de diciembre de 2016). Tema central: “La excavación”, de Augusto Roa Bastos.



Fernando Chelle

Presentación del libro: “El cuento latinoamericano en el siglo XX”

Este vídeo contiene un fragmento de la presentación del libro: “El cuento latinoamericano en el siglo XX”, fue grabado por Kirsten Torrado, miembro de la Asociación de Escritores de Norte de Santander, en la Biblioteca Pública Julio Pérez Ferrero, de la ciudad de Cúcuta, la noche del viernes 9 de diciembre de 2016. 


Fernando Chelle

miércoles, 7 de diciembre de 2016

UN REGALO PARA JULIA, CUENTO DE FRANCISCO MASSIANI


Cuando la inseguridad y el temor ganan 
la partida el final siempre 
es triste



Un joven enamorado debe elegir un regalo de cumpleaños muy especial para la chica de sus sueños. Con pocos recursos económicos, tendrá que sorprenderla, seducirla, enamorarla. Luego de ver diferentes opciones, se decide a regalarle un pollo, pero al final, el temor le juega una mala pasada.   



Por Fernando Chelle


Un regalo para Juliaes un cuento del escritor venezolano Francisco Massiani (Caracas, 1944), registrado al nacer como François Massiani Antonietti, y conocido popularmente como Pancho Massiani. El relato forma parte del libro Las primeras hojas de la noche (1970), publicado en la ciudad de Caracas por Monte Ávila Editores. Este libro, lo mismo que su otra obra de relatos, la titulada El llanero solitario tiene la cabeza pelada como un cepillo de dientes (1975), ha gozado de gran popularidad en su país, desde su publicación. Quizás este hecho radique en que sus relatos, además de estar muy bien escritos, llegan a un amplio margen de lectores. La mayor parte de los cuentos presentan protagonistas adolescentes que se enfrentan por primera vez a los aspectos importantes de la existencia. Por lo general, Massiani, elige como voz narrativa la primera persona, como es el caso del cuento elegido para el estudio, lo que le permite mostrarnos ese lenguaje coloquial, cotidiano, emotivo y por momentos humorístico, del mundo adolescente. Y son precisamente las vivencias de ese mundo, las primeras alegrías y tristezas vitales, las que conforman el material narrativo de sus relatos.
El tema central del cuento es la inseguridad, encarnada en las acciones que lleva adelante el personaje protagonista. En pocas palabras, el argumento es el siguiente: Juan, un joven por demás indeciso y vacilante, se enfrenta a la dificultad de elegir un regalo de cumpleaños para su amiga Julia, de quien está enamorado, aunque no se lo exprese de forma explícita. Su inexperiencia e improvisación lo llevan a elegir como regalo un pollo que al final no se anima a entregar.
Juan, que además de ser el protagonista es el narrador de la historia, elige de los sucesos que vivió en el pasado los elementos que nos va a referir a los lectores. Comienza el relato con una breve reflexión acerca del motivo que va a desencadenar la acción, la elección del regalo para Julia. Luego, en lo que podríamos catalogar como un segundo momento de una estructura interna del relato, refiere la visita que hace a la casa de la chica, una visita previa al día de su cumpleaños, que nos servirá a los lectores para ir conociendo las características de los dos personajes centrales y también las características de Carlos, un personaje únicamente referido en la narración. Este momento se cierra con el acuerdo al que llega la pareja de amigos, de encontrarse al otro día a las tres y media en la fuente de soda. El tercer momento de la estructura interna va a tener lugar al otro día de la visita, o sea, en el día en que se dará el encuentro. Cuenta el periplo de Jorge por diferentes sitios y también sus reflexiones, en busca del regalo adecuado. Es aquí donde ve un conejo y de forma inverosímil se le ocurre que el regalo ideal para Julia sería un pollo. Una vez que Juan ya tiene en sus manos el regalo indicado, pasamos al cuarto y último momento de la narración, el más extenso y el de mayor tensión del relato, el momento de la cita en la fuente de soda.
El motivo que va a desencadenar la acción del cuento, y que ocupa las reflexiones del protagonista en los primeros dos párrafos del texto, está presente desde el mismo título de la obra. “Un regalo para Julia”, es un título emblemático, que adelanta la temática central de la narración y que muestra cual será el cometido del protagonista, porque si bien en el título aparece el nombre de la chica, en el relato lo que conoceremos en profundidad serán los procesos psicológicos, el universo personal del joven protagonista. Ni siquiera es necesario que terminemos de leer el primer párrafo del cuento, para darnos cuenta de que está narrado con profunda naturalidad. La voz narrativa, en primera persona, es la del adolescente, que lejos de todo esteticismo elige para expresarse el lenguaje coloquial y cotidiano de los jóvenes venezolanos. Luego de hacer una breve reflexión y consideración acerca de qué sería bueno regalarle a Julia, Juan hace referencia a Carlos, un joven que funcionará en la narración como antagonista, pero que solo aparecerá referido, en ningún momento formará parte de la acción del relato. De todas maneras, Carlos es descrito, a grandes rasgos, como un joven grosero, algo más experimentado que Juan, pero quizá lo fundamental del personaje, lo que más lo caracteriza, es que también pretende ser novio de Julia. No hay una descripción física de este personaje ausente, pero tampoco la hay de Juan ni de Julia, este es un cuento donde hay una prevalencia de los rasgos etopéyicos (psicológicos) de los personajes sobre los rasgos grafopéyicos (físicos).
En la elección de los sucesos que nos va a contar, Juan opta por referirse a la visita que hace a la casa de Julia. Allí los lectores iremos conociendo la personalidad, tanto de Juan, como de Julia. La de él la conoceremos más en profundidad, porque como narrador se irá encargando de mostrarnos cómo es el desarrollo de su pensamiento frente a los acontecimientos. Es un narrador muy directo con el lector, continuamente lo tiene presente y hay momentos en que hasta le explica por qué elige referir determinado hecho, por ejemplo, cuando dice: “Y yo seguía con el tambor. Eso lo cuento para que vean”. Julia se muestra como una muchacha desentendida, pero para nada ingenua, le gusta mostrarse, luciendo poses seductoras ensayadas de antemano. Carlos, el chico antagonista, quien también pretende el amor de Julia, es una gran sombra en los pensamientos de Juan y también como una gran sombra se proyecta en el relato, ya que nunca estará presente en la acción, solo aparecerá referido. Si bien Juan a lo largo del relato nunca dice explícitamente estar enamorado de Julia, hay momentos de la narración que así lo muestran; por ejemplo, este:
Cuando eso pasa, cuando me sonríe, entonces yo aprovecho para verle la boquita, esos dos gajitos de naranja, porque es así: tiene dos gajitos de naranja, y sé por ejemplo que el labio de arriba, cuando se separa del de abajo, parece que le diera miedo dejarlo solo, y entonces tiembla un poquito, no mucho, un poquito solamente y entonces se le acerca y lo acompaña un poco y entonces entre los dos gajitos sale como un juguito que le mancha un poco las arruguitas de los labios y entonces yo siento un mareo y algo como un chicle entre las muelas y ella se me queda mirando y me dice:
 -¿Qué te pasa?
Y despierto. Sé que nunca sería capaz de agarrarle la mano, nunca”.
Ese pasaje, además de agregarle lirismo a la narración, muestra la característica principal de Juan, el temor, la falta de atrevimiento para afrontar las situaciones y llevar a cabo sus deseos.
Como la mayoría de los jóvenes, Juan cuenta únicamente con el dinero que le da su mamá para satisfacer sus necesidades. Con lo que esta le da, sale a buscar el regalo para la muchacha y le termina comprando un pollo, como ya se dijo, algo inverosímil. Quizá la elección radique en que, como Julia pertenece a una familia de buena posición económica, lo sabemos por la cantidad de personal de servicio que tiene en su casa, Juan quiera seducirla con un regalo que no se caracterice por el valor material, sino emotivo. En fin, quizá por eso, por inexperiencia, o por un impulso que le hizo pensar que ese sería un regalo único y especial, es que termina eligiendo el pollo.
Luego de tener en sus manos el regalo deseado, se dirige al lugar donde estaba estipulado el encuentro con Julia a las tres y media de la tarde, a la fuente de soda. Allí pide una merengada de chocolate y se fastidia con el mozo del lugar, quien no deja de mirar cómo se mueve la caja con el pollo. Como son casi las cuatro y la muchacha no hace acto de presencia, decide llamarla por teléfono a la casa. No la encuentra, la mamá de la chica, con quien tiene una breve conversación, le dice que ha salido. Tras fastidiarse nuevamente con el mozo, quien de forma chismosa le pregunta directamente para quien es el regalo, o sea, para quien es el pollo, llega Julia. La llegada de la muchacha es casi cinematográfica, baja de un impresionante Buick negro con un vestido de pepas y se gana todas las miradas de los hombres que estaban en la fuente de soda. El impacto de esa llegada, los celos que siente por las miradas ajenas y los nervios del momento, hacen que a Juan le dé una “vaina”, saque el pollo de la caja y lo esconda en el bolsillo de su chaqueta. Lo primero que le pregunta Julia es si lleva mucho tiempo allí, pero Juan, temeroso, se siente intimidado y miente diciendo que acaba de llegar. De aquí en más, asistiremos a la lucha psicológica, y también física, del protagonista, al verse obligado a enfrentar la situación con el pollo en el bolsillo. Los nervios, el verse forzado a mantener el brazo en la misma posición para que el pollo no fuera a gritar, el tener que contestar al interrogatorio de Julia sobre la caja vacía, son factores que se conjugan y hacen que Juan se termine descompensando. De todas maneras, también en este momento de la narración, Massiani se las ingenia para introducir uno de esos pasajes, casi líricos, con que logra mostrar el enamoramiento del adolescente:
Después se pasó la lengua por la boca, se limpió la manchita de Cocacola que tenía en los labios, y se me quedó mirando sonreída. Inmediatamente comencé a sentirme como perdido. Como levantado del suelo. Lejos y al mismo tiempo muy cerca, tanto, que podía contarle los lunares que tiene en la nariz, esos punticos como marroncitos, como rosados que tiene juntados en la nariz, y mientras más la miraba, ella más se sonreía y yo volaba más lejos de ella, con la sonrisa, sin ella, con la sonrisa sola, flotando en el aire, con su sonrisa de espuma roja, y después que había volado con la sonrisa, la sonrisa regresaba a su cara, le cubría toda su cara y yo me daba cuenta que estaba ahí, frente a ella, y me entraba en el vientre un miedito dulce. Era un miedito como cuando vamos en un auto y de golpe el auto llega a una subida, y cae, y a ti te entra algo, se te abre algo en la barriga, y se te llena la barriga de ese miedo dulce que después sientes que se te escapa y te lo deja como vacío, como con un hambre raro”.
Luego, cuando Julia pregunta insistentemente a Juan qué le sucede, porque nota su descompensación física, éste se fastidia y cambia emocionalmente de forma radical. A partir de ese momento, ya no defenderá a la indefensa Julia, ante el “bocón” de Carlos, sino todo lo contrario. Juan, al sentir que sus sueños se esfuman, piensa en servir en bandeja a la muchacha a su antagonista para que él haga con ella, incluso peores cosas de las que se le habían ocurrido.
La salida de Julia de la fuente de soda es muy similar a como fue su entrada, se va captando todas las miradas con sus movimientos provocadores, se sube al Buick negro y se pierde de vista en la esquina del lugar. Juan no tiene tiempo ni siquiera de reflexionar sobre por qué suceden esas cosas en la vida, porque se le acerca nuevamente el mozo a su mesa para preguntarle si le había dado miedo regalarle el pollo a la chica. No sabe qué hacer, solo atina a meter la cabeza entre los brazos. El mozo se aleja y junto a un gordo que estaba en el lugar comienzan a burlarse de Juan, lo que lleva a que el protagonista de esta historia comience a llorar, al sentir que ya todo está perdido y nada importa. El relato se cierra cuando el muchacho saca el pollo del bolsillo y luego de unas confusas impresiones primarias, descubre aterrado que el animal ha muerto.
UNA ANÉCDOTA, CONTADA POR EL PROPIO MASSIANI, QUE, CREO, VIENE AL CASO
Hace un tiempo, mirando en YouTube algunos videos de, y sobre, Francisco Massiani, me encontré con un testimonio del propio autor, por demás interesante. El video, subido por Juan Carlos Carrano Henríquez, titulado "El día que no conocí a Cortázar", es una grabación que se le hace al autor venezolano en su casa en La Florida (Caracas), donde este cuenta sobre el día en que se fue a encontrar con Cortázar. Allí Massiani refiere que, en marzo de 1969, cuando vivía en París, en el Hotel Wepper, recibió una llamada telefónica del fotógrafo Antonio Gálvez quien le refirió que Julio Cortázar quería conocerlo, porque había leído un artículo suyo en la “Revista Imagen”, titulado “Después de Gálvez”, que le había encantado.
El encuentro se llevaría a cabo un día viernes a las cuatro de la tarde en el apartamento de Antonio Gálvez. Hasta allí se dirigió Massiani, pero, de forma similar a lo que le acontece al personaje de su ficción, no se decide a dar el paso definitivo, no llama a la puerta de la casa y termina volviéndose para su hotel y el encuentro con Cortázar no se da. Me parece muy significativa la anécdota porque es un hecho prácticamente contemporáneo a la ficción de “Un regalo para Julia”, texto publicado apenas un año después de ese acontecimiento. El miedo que embarga a Juan en la ficción es el mismo que embargó a su creador en la realidad.


Artículo publicado en la revista digital Vadenuevo www.vadenuevo.com.uy. Diciembre de 2016. Disponible: aquí   




lunes, 5 de diciembre de 2016

PALABRA ESCRITA RADIO 9

A continuación, les dejo el enlace al noveno programa de “Diáspora” (jueves 17 de noviembre de 2016). Tema central: “Día domingo”, de Mario Vargas Llosa.


Fernando Chelle



lunes, 28 de noviembre de 2016

“El almohadón de plumas”, de Horacio Quiroga

A continuación, les dejo el enlace a la lectura que realiza el profesor granadino, Franz Serrano Rodríguez, de un artículo sobre “El almohadón de plumas”, de Horacio Quiroga. Este escrito, también forma parte del libro “El cuento latinoamericano en el siglo XX” que, como ya saben, estaré presentando el día 9 de diciembre en la Biblioteca Pública Julio Pérez Ferrero de la ciudad de Cúcuta, a partir de las 7 de la tarde.  


Fernando Chelle



domingo, 27 de noviembre de 2016

“Felicidad Clandestina”, de Clarice Lispector

A continuación, les dejo el enlace a la lectura que realiza el profesor granadino, Franz Serrano Rodríguez, de un artículo sobre “Felicidad Clandestina”, de Clarice Lispector. Este escrito, también forma parte del libro “El cuento latinoamericano en el siglo XX” que, como ya saben, estaré presentando el día 9 de diciembre en la Biblioteca Pública Julio Pérez Ferrero de la ciudad de Cúcuta, a partir de las 7 de la tarde.  


Fernando Chelle



sábado, 26 de noviembre de 2016

“Encuentro Literario” Universidad del Tolima

A continuación, les comparto el enlace a la grabación del “Encuentro Literario” realizado en la Universidad del Tolima, en el Auditorio Mayor de la Música, el día viernes 18 de noviembre de 2016. El evento estuvo organizado por la Asociación Amistad y Mucho Más, y ASESUT (Asociación de egresados en Sociales de la Universidad del Tolima).


Fernando Chelle

“El guardagujas”, de Juan José Arreola

A continuación, les dejo el enlace a la lectura que realiza el profesor granadino, Franz Serrano Rodríguez, de un artículo sobre “El guardagujas”, de Juan José Arreola. Este escrito, también forma parte del libro “El cuento latinoamericano en el siglo XX” que, como ya saben, estaré presentando el día 9 de diciembre en la Biblioteca Pública Julio Pérez Ferrero de la ciudad de Cúcuta, a partir de las 7 de la tarde.  


Fernando Chelle



jueves, 24 de noviembre de 2016

“El peligro de su belleza”, de Fernando Chelle

A continuación, les dejo el enlace a la lectura que realiza el profesor granadino, Franz Serrano Rodríguez, del relato breve “El peligro de su belleza”, de Fernando Chelle. El texto pertenece a la obra # PUENTEMIAU, publicada por Encuentro Editorial Gato Maltrecho y Debajo del Puente, en la ciudad de Cúcuta, Norte de Santander, en el mes de julio de 2016. 


Fernando Chelle



Primer festival de narrativa y poesía “La literatura del arte”

A continuación les dejo el enlace a la grabación del programa Caféletreando, donde encontrarán una serie de entrevistas a algunos de los participantes del "Primer festival de narrativa y poesía “La literatura del arte”. Biblioteca Darío Echandía, viernes 18 de noviembre de 2016, Ibagué, Colombia. 


Fernando Chelle

El loco mejor vestido


(Escrito en el contexto de las tareas conjuntas que se realizaron entre PUENTE LAB y el diplomado CONVERGENCIA paz y frontera)
Por: Fernando Chelle
El sol eternamente caliente de Cúcuta, parecía calcinar las calles, congestionadas de innumerables motos, carros y busetas. Los vendedores ambulantes pregonaban a viva voz sus artículos, mientras los transeúntes fastidiados por el intenso calor, buscaban las pocas sombras que proyectaban los toldos y los árboles. En medio de esa situación bochornosa, veo venir en mi dirección un personaje profundamente extraño. Era un hombre negro, pero no radicaba en eso su extrañeza, sino en que aquel hombre, en medio de las llamas de ese infierno, venía vestido completamente de traje. Pedí un raspado en uno de los carros que rondan el parque Simón Bolívar y me ubiqué bajo la sombra de un árbol a saborear el sorbete y a contemplar con detenimiento al extraño personaje. De inmediato me di cuenta que el traje azul estaba un poco sucio y que aquel hombre con esa extraña indumentaria presentaba gestos y actitudes que no se condecían con el de una persona que estuviera en su sano juicio. Tenía una sonrisa constante sin que existiera ningún hecho relevante que la ameritara, caminaba dando grandes zancadas, moviendo alternativamente y de forma violenta los brazos. Llevaba también unos lentes tipo ray ban clásicos, pero con la particularidad que eran lentes espejados, de manera que aquel personaje pintoresco aparecía ante mis ojos como la caricatura de una mosca a la que se le había dado por ponerse saco y corbata.
Lo primero que me pregunté es de dónde sacaba este hombre su extraño, pintoresco y a su vez formal atuendo, porque todo hacía pensar que se trataba de una persona que se encontraba en situación de calle y no muy bien de la cabeza. Mi imaginación me llevó a la presencia de un ficticio, pero a su vez posible vecino de buena posición económica que a medida que iba desechando su formal y aristocrática vestimenta se la facilitaba al hombre de las zancadas, los manotazos violentos y los lentes espejados. Así logré satisfacer mi imaginación, pero ésta, inquieta como de costumbre, me empujó hacia otras interrogantes, ¿dónde guardaría la ropa?, ¿la lavaría?, él mismo ¿se bañaría? Mientras el contenido de mi raspado iba bajando, el hombre se alejaba poco a poco, miraba alternativamente hacia los costados dando manotazos y sonriendo. Antes de perderse definitivamente en el trajinar de la ciudad, vi como metió la mano en el bolsillo del saco, sacó medio pan francés y se lo fue comiendo.

 # PUENTEMIAU
Narraciones breves del laboratorio literario debajo del puente
GATO MALTRECHO EDITORIAL


martes, 22 de noviembre de 2016

PRIMER FESTIVAL DE NARRATIVA Y POESÍA LA LITERATURA DEL ARTE

Este vídeo fue grabado por los integrantes del programa de radio Caféletreando, en la Biblioteca Darío Echandía de la ciudad de Ibagué, la noche del viernes 18 de noviembre.



Fernando Chelle

XI ENCUENTRO NACIONAL DE POESÍA Y NARRATIVA Ibagué en Flor

A continuación les dejo el enlace a un vídeo que recoge, de forma breve, algunas de las imágenes de lo que fue el XI ENCUENTRO NACIONAL DE POESÍA Y NARRATIVA Ibagué en Flor, (septiembre 26 a octubre 1° de 2016).


Fernando Chelle

“Sensini”, de Roberto Bolaño

A continuación, les dejo el enlace a la lectura que realiza el profesor granadino, Franz Serrano Rodríguez, de un artículo sobre “Sensini”, de Roberto Bolaño. Este escrito, también forma parte del libro “El cuento latinoamericano en el siglo XX” que, como ya saben, estaré presentando el día 9 de diciembre en la Biblioteca Pública Julio Pérez Ferrero de la ciudad de Cúcuta, a partir de las 7 de la tarde.  


Fernando Chelle

PALABRA ESCRITA RADIO 8


A continuación, les dejo el enlace al octavo programa de “Diáspora” (jueves 10 de noviembre de 2016). Tema central: “Sensini”, de Roberto Bolaño.


Fernando Chelle


lunes, 21 de noviembre de 2016

PALABRA ESCRITA RADIO 7

A continuación, les dejo el enlace al séptimo programa de “Diáspora” (jueves 03 de noviembre de 2016). Tema central: “Felicidad clandestina”, de Clarice Lispector.


Fernando Chelle

miércoles, 16 de noviembre de 2016

PALABRA ESCRITA RADIO 5

A continuación, les dejo el enlace al quinto programa de “Diáspora” (jueves 20 de octubre de 2016). Tema central: “Continuidad de los parques”, de Julio Cortázar.


Fernando Chelle


Un pomeriggio alla Coqueta (Una tarde en la Coqueta) di Fernando Chelle, Traduzione: Antonio Nazzaro (Centro Cultural Tina Modotti)


Un pomeriggio alla Coqueta* di Fernando Chelle (Uruguay)ita/espa
Sono andato a caccia di ricordi e qualche fragranza al passare.
Mi suole succedere quando guardo il brillare dei sampietrini del quartiere.
Arrivo al fiume,
all’unico,
a questo che é Nero come l’abisso però dolce come l’oboe.
Mi incaglio nel porto e divento fumo
questo sì
come loro stanno dietro mi copro con un manto.
Il manto della vita,
Il manto dei sogni,
questo che di sicuro non vedranno mai.
E lí riposo, oggi almeno,
come riposa la mia sigaretta
nella sua nervatura di cenere
alata.
* zona portuale della città Mercedes Uruguay
*
Una tarde en la Coqueta de Fernando Chelle (Uruguay)espa/ita
Me fui cazando los recuerdos y alguna fragancia al pasar.
Me suele suceder cuando miro brillar los adoquines del barrio.
Llego al río,
al único,
a ese que es Negro como el abismo pero dulce como el oboe.
Encallo en el puerto y me convierto en humo,
eso si,
como ellos están atrás echo sobre mí un manto,
el manto de la vida,
el manto de los sueños,
ese que seguro no verán jamás.
Y ahí descanso, al menos hoy,
como descansa mi cigarro,
en su nervio de ceniza,
alada.
Traduzione: cctm
Foto: Fernando Chelle
http://cctm.website/?s=dicono+di+noi  

viernes, 11 de noviembre de 2016

Una lectura del poemario “Mi norte es poesía”, del escritor Over Adelso Mendoza


El poemario, Mi norte es poesía, es un completo recorrido lírico, pero también narrativo, por la geografía nortesantandereana y por los orígenes y características de los diferentes municipios. Allí se exaltan elementos de la naturaleza, del paisaje y de las costumbres de cada lugar que se va refiriendo. Hay una clara tendencia por parte del poeta a idealizar esos elementos, porque indudablemente es una poesía nacida desde los afectos, la identificación y la gratitud del escritor con una región que lo supo adoptar como a un hijo más y donde se ha realizado como persona.
Esto nos lleva a identificar, a la hora de la lectura, dos planos que corresponden a dimensiones diferentes, la del autor del libro y la de la voz lírica, que en este caso parecen coincidir plenamente. Es un libro con una unidad temática muy clara, que está muy bien logrado y que presenta elementos que bien podrían ser utilizados desde algunos ámbitos académicos regionales como didácticos. Esto, que indudablemente es un valor positivo e intrínseco de la obra, me sugiere, por otra parte, que la recepción de la misma, indudablemente no va ser igual para un habitante de esta región del mundo, que para un ciudadano que sienta como ajenos todos los elementos que la poesía de esta obra trabaja. Por más que sea cierto, que contando lo particular se cuenta lo general y que basta contar sobre tu aldea para contar el mundo, estoy seguro que el libro de Over, le resultará más disfrutable a un ocañero, cucuteño o pamplonés que a un austríaco, ruso o japonés. Pero bueno, seguramente los lectores en los que pensó Over no fueron estos últimos y se podría decir que la obra cumple cabalmente el objetivo que se propuso el poeta.

Fernando Chelle

martes, 8 de noviembre de 2016

A donde estés


(Ejercitando el estilo epistolar con destinatario libre)
Por: Fernando Chelle

Querida Bola 8. Desde que te perdiste, o te robaron, o te escondiste, los encuentros con mis amigos no han vuelto a ser los mismos. Tú eras el alma del juego y de ti dependían nuestras desdichas o alegrías. Disfrutábamos de ir metiendo una a una a tus compañeras, lisas o rayadas según el caso y luego sí, encontrarnos solos contigo. Soy consciente de cómo se transformaban nuestros rostros al ir ganando terreno hacia ti, al escuchar el sonido de las otras bolas cayendo por el riel interno de la mesa, hasta que se detenían con un sonido profundo. Debíamos cuidarte, porque la perdición total dependía de cómo se te tratara. Si por algún infortunio llegabas a caer en un hoyo equivocado ya nada se podía hacer y todo estaba perdido. Ni la roja, ni la amarilla, tanto lisa como rayada se asemejan a ti. Quizá el negro con que te vistes, sea un símbolo ambiguo, no solo de muerte, porque indudablemente eres alguien que en un mismo momento matas a un contendor y le das vida, alegría, gloria, a otro.
El domingo de mañana, cuando quise ubicar todas las bolas en el triángulo y no estabas tú, sentí en mi pecho un vacío profundo. Pensé en tu vida, en lo que seguramente fuiste antes de vivir conmigo en esta misma casa, y por supuesto, me pregunté dónde estarías. Cerré los ojos y me transporté al África profunda. Allí, una elefanta trataba por todos los medios de sacar de un pantano a su pequeño hijo, donde había caído, quizá por curiosidad o por intrepidez. A lo lejos, en la sombra de un árbol que no pude identificar su especie, descansaba un elefante de grandes colmillos. Allí, sin saberlo, potencialmente, te encontrabas tú, Bola. Obviaré en estas líneas la imagen violenta e inhumana que me tocó presenciar cuando a aquel gigante sobreviviente al siglo de las máquinas se lo despojó de sus colmillos. Vi a las máquinas, despojar, matar, pero también transformar, crear, y de alguna manera dar vida. No me refiero a la vida de lo inerte, sino a la vida de los que a partir de creaciones como tú, por momento renacemos de esta muerte constante en que vivimos, con pulmones, con pies y con manos. Pero bueno, no te he escrito para hablar de mí, y ni siquiera para hablar de ti, quizá me distraje contándote mis pensamientos. Lo que marca este momento es tu ausencia. Hoy en la mañana, mientras aprontaba el mate, me pregunté si no te habrías ido a juntar con tus hermanas. Quizá este pensamiento se debió a que en la última imagen que recuerdo de tu proceso de gestación, tú te encontrabas con muchas bolas iguales a ti. Eran todas bolas 8, negras, brillantes, sin ningún tipo de uso. Se les notaba en la apariencia que nunca habían sido picadas por las cabezas azules de tiza de los tacos, que nunca habían chocado contra otras bolas, ni contra baranda alguna, ni tampoco habían bajado por canales internos de mesas desconocidas, en una especie de tobogán conducente a la nada momentánea, al silencio, a la oscuridad y a la quietud. Para irme despidiendo, Bola, te cuento algo que estoy seguro que te resultará gracioso. Alejandro, mi viejo amigo, al que tú conoces tanto como yo, el que una vez te escondió, lo recuerdas, ese mismo, me dio una idea, me planteó una solución transitoria. Él dice que a falta de tu presencia podríamos elegir otra bola que te suplante y otorgarle el cargo simbólico de bola 8, o sea, el cargo que solo tú estás destinada a ocupar. Esto indudablemente traería un problema, porque ya sea que elijamos para ocupar tu cargo a una bola lisa o a una rayada, uno de los equipos, o de los jugadores, quedaría con una bola menos. Yo entiendo la propuesta de Alejandro, y quieres que te sea sincero, Bola, y no quiero que te enojes por esto, la propuesta de Alejandro, a mí ya se me había ocurrido. Por esto te escribo, casi suplicándote para que aparezcas, para que muestres nuevamente tu hermosa cara negra en este sitio. Porque sabes qué, Bola, yo quiero seguir jugando, contigo o sin ti. Tú sabes que aquí te espero y que cuando regreses tendrás tu puesto, pero si no lo haces, la vida continuará.
Sin más que decir, y esperando esperanzadamente tu feliz regreso, te saluda atentamente, tu antiguo dueño,

Fernando

# PUENTEMIAU
Narraciones breves del laboratorio literario debajo del puente
GATO MALTRECHO EDITORIAL

lunes, 7 de noviembre de 2016

“La excavación”, de Augusto Roa Bastos

A continuación, les dejo el enlace a la lectura que realiza el profesor granadino, Franz Serrano Rodríguez, de un artículo sobre La excavación”, de Augusto Roa Bastos. El artículo formará parte de una obra sobre cuentistas latinoamericanos del siglo XX, próxima a publicarse.


Fernando Chelle



“LITERATURA UCRÓNICA”

A continuación, les dejo el enlace a la lectura que realiza el profesor granadino, Franz Serrano Rodríguez, de un artículo sobre “LITERATURA UCRÓNICA”. El artículo pertenece al libro” Las otras realidades de la ficción (Colombia, 2016).


Fernando Chelle

El no va más de la China


(Narración con dichos y refranes)
Por: Fernando Chelle

La vio venir de lejos cuando estaba amargueando a la sombra del paraíso. Quieto como rulo e’ estatua, dejo que viniera como avispa por la vara. Ya en el lugar, la china se sentó en el cráneo de vaca que estaba libre junto al fogón improvisado, y le echó una mirada que era un cuchillo de punta.
–Me va a colgar la galleta o qué– dijo Rosendo de forma inquisidora.    
–Rosendo, Rosendo –contestó la China– usted sale con sus amigos a la pulpería del pueblo, habla de mí, y pretende que yo no me entere. Pero no, usted se puede creer un hombre de pelo en pecho, alguien que se lleva el mundo por delante, pero sabe que, usted es un gaucho bruto, mal hablado y mal agradecido. Así que yo soy más fiera que susto de medianoche eh, conteste, no se quede ahí como pollo mojado, quietito como cuzco en bote, como si no hubiera pasado nada.
Rosendo permaneció callado por un momento y cuando quiso hablar tartamudeó.
–Ve Rosendo, ve que no sabe qué decir –dijo la China enfurecida– ahora qué, va a empezar con el ge ge pa’ decir Gregorio. O usted cree que yo no sé, que por la plata baila el mono. Que usted está conmigo porque está seco como parto e’ gallina, más pelado que culo e´ mono. Pero no gauchito bruto, hasta aquí llegó mi amor. Y se lo digo así, tranquila como agua e´ pozo y cortito como patada e’ chancho, pa’ que lo entienda. Así que el señor se burla con sus amigos, diciendo que todo bicho que camina va a parar al asador. Pues sepa que este bicho se cansó gauchito.
La China se paró del cráneo, hizo sonar el mate en los labios, se lo devolvió a Rosendo, que permanecía quieto como ojo e’ vidrio, y se alejó del paraíso sin mirar atrás.
Ahí tiene por bobeta, pensó Rosendo para sí. Querías la chancha y los cuatro riales y mírate ahora, desorientado como caballo en azotea y más solo que el uno.
No supo si salir tras la China, apurado como rengo en tiroteo o si echarse para atrás como gorda con calor y esperar a que el tiempo pasara. Mientras miraba como la China se alejaba, se cebó otro mate y con la bombilla entre los labios se dijo,
–Y bueno, ¿qué le vamos a hacer? así es la vida, Dios le da pan al que no tiene dientes.

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Narraciones breves del laboratorio literario debajo del puente
GATO MALTRECHO EDITORIAL